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El siguiente paso

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19 de septiembre de 2021

Tiempo de lectura: 3 minutos

¿En qué podemos servir? Cuando aceptamos a Jesús recibimos salvación, vida eterna, libertad de culpa por nuestros pecados y muchos otros beneficios que nos deberían motivar a servir a otros. A pesar de nacer en un hogar cristiano, no siempre tuve mis convicciones bien claras. Desde joven supe qué pasajes de la Biblia debía omitir simplemente porque no me convenían y algunos de ellos eran los que hablaban acerca de servir. Cuando recibimos un regalo muy especial como la salvación o una sanidad es cuando debemos corresponder de alguna forma.[1]

Yo nunca había servido en la iglesia, pero cuando recibí al Señor empecé a buscar en qué hacerlo. Lo primero que hice fue darles la bienvenida a las nuevas personas convertidas. Fue un proceso muy especial servir al Señor, dar ese siguiente paso luego de aceptar a Cristo. “El que sirve, sirve; y el que no sirve, no sirve”, decía un predicador que admiro mucho. La palabra siervo se refiere a una “persona enteramente entregada al servicio de otra”, por lo que si buscamos ser siervos de Dios debemos ser cien por ciento entregados. Él no busca gente perfecta, sino dispuesta. Si hemos recibido algo de parte Suya, eso significa que somos aptos para servir. Y si no somos perfectos, en el proceso nos enderezamos.

Una persona dispuesta a servir tiene algunas cualidades específicas. Por ejemplo, tiene un buen ánimo, el cual pone al servicio de Dios y de las personas.[2] Nunca sabremos cuándo nuestra sonrisa podría cambiarle el día a alguien. Además, un servidor tiene un corazón dispuesto a aprender, pues no es excusa decir que “no somos buenos para nada”. Nuestra capacidad y deseo de aprender demuestra nuestro carácter de servicio.[3] Otra cualidad de una persona que sirve es que lo hace por amor[4] y sin esperar nada a cambio. Cuando amas, no necesitas ser santo ni perfecto para servir. Por otra parte, una persona que sirve tiene claro que la obediencia es clave en el servicio a Dios.[5] Él premia a quienes le sirven sin excusas,[6] y para esto deben disfrutar de nuestra plena libertad para servirle a Él y a otras personas.[7] Hay personas que suelen decir: “Yo sirvo a Dios, no a las personas”, pero no comprenden que servir al prójimo es la mejor demostración de amor al Padre. Y por último hay que aclarar que el servicio siempre es voluntario. Los premios por servir llegan del cielo. Personalmente te puedo decir que gracias a mi servicio Dios me bendijo con una esposa, con hijos, con una familia y un trabajo, solo por mencionar lo más importante.

Por eso te insto a que sirvas con compromiso de carácter. Hoy en día Casa de Dios ofrece la opción de que puedas servir a Dios como lo dice Su Palabra,[8] por lo que te invitamos a aceptar a Jesús y dar un siguiente paso al seguir Su ejemplo de servicio.[9] Nuestro ejemplo es Él, quien no vino a la Tierra a envanecerse, sino a poner el ejemplo de cómo servir hasta con Su vida. Todo nuestro servicio debe iniciar con Él en nuestro corazón.


[1] Marcos 1:29-31: Al salir de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y Andrés, con Jacobo y Juan. Y la suegra de Simón estaba acostada con fiebre; y en seguida le hablaron de ella. Entonces él se acercó, y la tomó de la mano y la levantó; e inmediatamente le dejó la fiebre, y ella les servía.

[2] Romanos 12:11 (TLA): Trabajen con mucho ánimo, y no sean perezosos. Trabajen para Dios con mucho entusiasmo.

[3] 2 Timoteo 3:16: Todo lo que está escrito en la Biblia es el mensaje de Dios, y es útil para enseñar a la gente, para ayudarla y corregirla, y para mostrarle cómo debe vivir.

[4] 1 Juan 4:7-8 (TLA): Amados hijos míos, debemos amarnos unos a otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama es hijo de Dios, y conoce a Dios. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.

[5] Deuteronomio 13:4: En pos de Jehová vuestro Dios andaréis; a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis, y a él seguiréis.

[6] Juan 12:26 (TLA):  Si alguno de ustedes quiere servirme, tiene que obedecerme. Donde yo esté, ahí también estarán los que me sirven, y mi Padre los premiará.

[7] Gálatas 5:13-14 (TLA): Hermanos, Dios los llamó a ustedes a ser libres, pero no usen esa libertad como pretexto para hacer lo malo. Al contrario, ayúdense por amor los unos a los otros. Porque toda la ley de Dios se resume en un solo mandamiento: «Cada uno debe amar a su prójimo, como se ama a sí mismo.» 

[8] Josué 22:5 (TLA): Pero no se olviden de cumplir sus órdenes. Amen a Dios y hagan lo que él quiere. Obedezcan todos sus mandatos y manténganse fieles a él. Sírvanle de todo corazón y con todas sus fuerzas.

[9] Juan 13:14-17 (TLA): Pues si yo, su Señor y Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Yo les he dado el ejemplo, para que ustedes hagan lo mismo. Ustedes saben que ningún esclavo es más importante que su amo, y que ningún mensajero es más importante que quien lo envía. Si entienden estas cosas, háganlas, y así Dios los bendecirá.

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