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Evitando la pobreza (continuación)

Evitando la pobreza (continuación)

26 de julio de 2020

Tiempo de lectura: 4 minutos

Hay situaciones que definitivamente no podemos evitar, como la de la pandemia del COVID-19. De un momento a otro todo cambió y nos tocó adaptarnos de la mejor manera posible. Aunque muchas cosas se salgan de nuestras manos, eso no quiere decir que no debemos actuar con sabiduría ante lo que sí tenemos el control. La adversidad jamás podrá limitar la bendición que Dios quiere darnos, pero debemos tener fe y actuar con sensatez.

Los hábitos son la clave para tener éxito en la vida. Un poco de pereza y negligencia podrían hacernos perder todo lo que hemos construido durante años. Las circunstancias nunca serán una excusa válida para adoptar malas costumbres. No puede ser que a la hora de administrar las hormigas sean más sabias que nosotros, los hijos de Dios.[1] Los principios bíblicos acerca de cómo ser diligentes no hacen acepción de personas; no tienen que ver con nuestra oración, sino con nuestra diligencia y sabiduría al momento de aplicarlos.

De nada serviría ser buenos trabajadores si administramos mal nuestros recursos. Al negligente no hay salario que le alcance, mientras que al diligente siempre le abundarán los recursos.[2] Tengamos fe para adquirir ingresos en esta época, pero también busquemos sabiduría para administrarlos.

En las Escrituras dice que hay abundancia, pero se está perdiendo por la falta de juicio.[3] Incluso en los barbechos (tierra que no se cultiva por un tiempo para darle descanso) podemos encontrar fruto si somos diligentes. No estamos en época de perder, sino de aprovechar cada oportunidad que venga a nuestras manos. Cualquier provisión que podamos obtener en esta situación debemos utilizarla con sabiduría. Todos somos parte de la economía, por eso es necesario que cada uno de nosotros seamos sabios para administrar nuestras finanzas.

Las personas que han perdido algo en medio de la crisis, pero tienen la sabiduría y el conocimiento para producir todo de nuevo, jamás perderán la esperanza. El hijo pródigo estaba en medio de una temporada de escasez y no tenía el conocimiento necesario para salir de ella. Al momento de regresar con su padre seguramente iba con el deseo de aprender a administrar los recursos de mejor manera.

Aprendamos constantemente de las personas que nos rodean y sobre todo de nuestros padres. Cuando llegó la crisis a la provincia del hijo pródigo, él ya había malgastado todo. Se unió la adversidad externa con la imprudencia interna y dio como resultado un problema financiero.[4] Necesitamos sabiduría para administrar la bendición de Dios y la vamos a encontrar si tenemos el deseo de buscarla. Esta pandemia del COVID-19 nos debe hacer meditar en aquello que hemos hecho bien y mal en nuestra vida.

El Señor siempre nos proveerá lo que necesitemos, pero debemos ser sabios para administrar.[5] Y esto no solo aplica para nuestros recursos, sino también para nuestras amistades. Nuestras costumbres son influenciadas por las personas que nos rodean.[6] Pidámosle a Dios sabiduría para escoger los hábitos que más nos beneficien en nuestro diario vivir.   

Nuestra mayor riqueza no son nuestros bienes, sino la sabiduría con la que los alcanzamos y administramos.[7] Los bienes se gastan, se arruinan e incluso se los pueden robar, pero la sabiduría permanece con nosotros para siempre y es lo más valioso que tenemos.[8] Busquemos el conocimiento, la prudencia y la sabiduría porque esto nos ayudará a administrar correctamente las bendiciones de Dios.

Si el Señor usó sabiduría para crear la tierra y afirmar los cielos, nosotros debemos hacer lo mismo en nuestra vida.[9] Si queremos abundancia, busquemos ser sabios y el mejor lugar para aprender a serlo es el hogar. Jamás es tarde para enseñarle a nuestros hijos a ser buenos administradores.[10]

Invirtamos en nuestro trabajo y nuestro negocio; luego, construyamos nuestra casa. A veces por hacerlo al revés no tenemos buenos resultados.[11] La Biblia también nos enseña a ser diligentes al trabajar porque esto siempre abrirá las puertas de nuevas oportunidades.[12] Seamos sabios y obedezcamos al Señor. Esto nos permitirá experimentar Su voluntad en nuestra vida.


[1] Proverbios 6:6-11: Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio; la cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Un poco de sueño, un poco de dormitar, y cruzar por un poco las manos para reposo; así vendrá tu necesidad como caminante, y tu pobreza como hombre armado.

[2] Proverbios 10:4-5 (TLA): Si no trabajas, te quedas pobre; si trabajas, te vuelves rico. El que es precavido guarda comida durante el verano; el que duerme durante la cosecha termina en la vergüenza.

[3] Proverbios 13:22-23: El bueno dejará herederos a los hijos de sus hijos; pero la riqueza del pecador está guardada para el justo. En el barbecho de los pobres hay mucho pan; mas se pierde por falta de juicio.

[4] Lucas 15:13-15: No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle. Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos.

[5] Proverbios 21:20-21 (TLA): En casa del sabio hay riquezas y perfumes; en casa del tonto sólo hay desperdicios. Busca la justicia y el amor, y encontrarás vida, justicia y riquezas.

[6] Proverbios 23:20-22 (DHH): No te juntes con los borrachos ni con los que comen demasiado, pues los borrachos y los glotones acaban en la ruina, y los perezosos se visten de harapos. Atiende a tu padre, que te engendró; no desprecies a tu madre cuando sea anciana.

[7] Proverbios 4:7-9: Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia. Engrandécela, y ella te engrandecerá; ella te honrará, cuando tú la hayas abrazado. Adorno de gracia dará a tu cabeza; corona de hermosura te entregará.

[8] Proverbios 3:13-15: Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia; porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, y sus frutos más que el oro fino.

[9] Proverbios 24:3-4 (DHH): Con sabiduría se construye la casa, y con inteligencia se ponen sus cimientos; con conocimientos se llenan sus cuartos de objetos valiosos y de buen gusto.

[10] Proverbios 13:22 (TLA): Las riquezas del hombre bueno serán para sus nietos; las riquezas del pecador serán la herencia de la gente honrada.

[11] Proverbios 24:27 (DHH): Arregla tus negocios en la calle y realiza tus tareas en el campo, y luego podrás construir tu casa.

[12] Proverbios 22:29: ¿Has visto hombre solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará; no estará delante de los de baja condición.

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