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Fe para resistir

Fe para resistir

05 de julio de 2020

Tiempo de lectura: 5 minutos

El apóstol Pedro nos aconseja resistir los ataques del enemigo con sabiduría y haciendo uso de nuestra fe. Sin importar lo difícil de nuestras batallas podemos estar seguros de que si confiamos en Dios obtendremos la victoria.[1]

La adversidad ataca constantemente nuestra fe. Esas malas noticias, catástrofes y problemas poco a poco van drenando nuestras convicciones. La mayoría de los personajes de la Biblia se vieron rodeados de dificultades, pero pusieron su esperanza en las promesas del Señor y eso les dio fuerzas para luchar hasta alcanzarlas.[2] Nuestra fe debe permanecer firme en eso que no vemos, teniendo la plena convicción de que algo va a suceder.

No solo debemos tener fe para aguantar la adversidad: creamos en que Dios nos puede dar la victoria sobre cualquier problema. No nos acostumbremos a vivir con las dificultades, confiemos en que el Señor quiere sacarnos de ellas.

Abraham no buscó un reemplazo para la promesa que Dios le había hecho, sino más bien esperó pacientemente hasta que se cumpliera. No podemos aceptar sustitutos para las promesas que Él nos hizo. Debemos seguir adelante, creyendo que alcanzaremos lo que Él prometió.[3]

Muchas veces queremos asegurar nuestro futuro antes de dirigirnos hacia él. Exigimos demasiadas señales para tomar una decisión. Abraham salió de su tierra sin saber a dónde iba, solo con la certeza de que el Señor lo acompañaba. Aunque hoy no entendamos lo que está sucediendo, confiemos en que Su presencia va con nosotros, siempre.

Abram quiere decir “el padre es exaltado”, pero el Señor le cambió el nombre a Abraham, que significa “padre de multitudes”.[4] Dios lo llamó así, cuando aún no tenía ni un solo hijo, porque Él cree en el potencial que ha puesto en nosotros. Las cosas no tienen que pasar para que creamos, sino lo contrario: debemos creer para que pasen.

Abraham no consideró su cuerpo casi muerto, ni tampoco la esterilidad de Sara, su esposa. Él se enfocó en lo que el Señor le había prometido.[5] Enfocarse en lo incorrecto es lo que debilita nuestra fe. En medio de tantas malas noticias siempre podemos encontrar una promesa de Dios para fortalecer nuestras convicciones.

Desde que el Señor hace una promesa hasta que se cumple pueden pasar días, años o décadas, pero eso no debe desanimarnos. Si nuestros ojos no logran ver el cumplimiento de Sus promesas, creamos que nuestros hijos sí lo verán. La mejor herencia que le podemos dejar a nuestros descendientes es la fe y confianza en Dios.[6] 

La misma fe que nos lleva a alcanzar Sus promesas nos ayuda a atravesar la prueba. Abraham, incluso estuvo dispuesto a ofrecer a su hijo, y aunque no entendía lo que Dios le estaba pidiendo, confiaba en Él.[7] No importa que hayamos perdido esta temporada, no perdamos la fe en que vamos a recuperarlo todo: trabajo, recursos, salud, esperanza y paz.[8]

La confianza puesta en Dios y nuestros ojos enfocados en la meta son la clave para recibir bendiciones.[9] Todos los héroes mencionados en el libro de Hebreos 11 aguantaron, resistieron y triunfaron a través de la fe.[10] No importa en qué etapa del camino de la vida nos encontremos, lo único que necesitamos es creer.


[1] 1 Pedro 5:6-10: Humillaos pues bajo la poderosa mano de Dios, para que él os ensalce cuando fuere tiempo; Echando toda vuestra solicitud en él, porque él tiene cuidado de vosotros. Sed templados, y velad; porque vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando a quien devore: Al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que las mismas aflicciones han de ser cumplidas en la compañía de vuestros hermanos que están en el mundo. Mas el Dios de toda gracia, que nos ha llamado a su gloria eterna por Jesucristo, después que hubiereis un poco de tiempo padecido, él mismo os perfeccione, coforme, corrobore y establezca.

[2] Hebreos 11:1-3: Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Porque por ella alcanzaron buen testimonio los antiguos. Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.

[3] Hebreos 11:8-12: Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa; porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar.

[4] Romanos 4:17: Como está escrito: Te he puesto por padre de muchas gentes delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.

[5] Romanos 4:18-19: El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia. Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años, o la esterilidad de la matriz de Sara.

[6] Romanos 4:20-22: Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; por lo cual también su fe le fue contada por justicia.

[7] Hebreos 11:17-20: Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que había recibido las promesas ofrecía su unigénito, habiéndosele dicho: En Isaac te será llamada descendencia; pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos, de donde, en sentido figurado, también le volvió a recibir. Por la fe bendijo Isaac a Jacob y a Esaú respecto a cosas venideras.

[8] Lucas 22:31-32: Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos.

[9] Lucas 11:23-29: Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey. Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible. Por la fe celebró la pascua y la aspersión de la sangre, para que el que destruía a los primogénitos no los tocase a ellos. Por la fe pasaron el Mar Rojo como por tierra seca; e intentando los egipcios hacer lo mismo, fueron ahogados.

[10] Hebreos 11:32: ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas.

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