Conéctate a nuestro servicio en vivo
Líbranos del mal

Líbranos del mal

18 de octubre de 2020

Tiempo de lectura: 4 minutos

Continuamos estudiando la arquitectura de la oración que nos enseñó Jesús y hoy nos corresponde entender a qué nos referimos cuando en ella le pedimos al Padre que nos libre del mal. Primero cabe mencionar que ese mal no solo se refiere al de las tinieblas, que proviene del diablo, pues los seres humanos también vivimos en constante lucha contra el mundo y contra nosotros mismos, lo que también puede entenderse como una lucha contra la carne.

Además, tampoco se trata de librarnos solamente del mal que recibimos, sino del que podríamos estar procurando a otros. Si hasta Jesús intercede para que seamos librados del mal,[1] entonces por nuestra parte no deberíamos ir por el mundo procurándole el mal a otras personas —aun cuando nos hayan ofendido— porque la venganza no nos corresponde a nosotros.[2]

Debemos tomar en cuenta que no desearle el mal a nadie o no tomar venganza por nuestra propia mano no significa que la justicia terrenal no tenga validez. Son ideas diferentes. Si una persona es criminal según las leyes en la tierra, es muy probable que termine en la cárcel incluso cuando la persona a quien ofendió le haya perdonado. Lo que debemos evitar es devolver mal por mal como una señal de venganza y en vez de ello busquemos la justicia del Señor que consigo trae añadidura sin que tengamos que afanarnos.[3]

Por lo tanto, amemos, bendigamos y hagamos bien a quienes nos hacen mal porque de esa forma demostramos que somos hijos de nuestro Padre perfecto.[4] Él que no permitirá que nada nos dañe.[5] ¡Jesucristo ya obtuvo la victoria en la cruz![6]

Por último, no quiero terminar este mensaje sin decirte que el mal también implica librar una batalla espiritual en la cual debemos fortalecernos en el Señor[7] y la fe es el mejor escudo para refugiarnos de los dardos del enemigo,[8] por eso te motivo a confiar en nuestro Padre, declarando que Él es tu castillo y te librará de cualquier maldad humana o peste destructora que te amenace de día o de noche.[9] Pídele que Su gloria te acompañe, declara que Satanás está vencido y que nada te hará daño.


[1] Juan 17:15: No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.

[2] Romanos 12:17-19: No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.

[3] Mateo 6:33-34: Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

[4] Mateo 5:44-48: Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

[5] Lucas 18:18-20: Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.

[6] Colosenses 2:13-15: Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.

[7] Efesios 6:10-15: Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.

[8] Efesios 6:16-19: Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio.

[9] Salmos 91:1-13: El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré. Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará. Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos. Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación, no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra. Sobre el león y el áspid pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón.

Temas relacionados:
| | |

¿Te gustó? Compártelo en tus redes

También te puede interesar

Ángeles te guardan

Pastor Cash Luna

El cristiano no vive de casualidades, sino de detalles. Los ángeles están a nuestro servicio, Tú no te imaginas la protección que tú tienes.

La fe del centurión romano

Pastor Cash Luna

Debemos creer y esforzarnos con la autoridad que nos otorga ser hijos y herederos del Señor.

Pelea por tu herencia

Pastor Hugo López

Escucha solamente las voces internas que te animan a luchar por obtener la victoria y recibir las bendiciones del Señor.