Llegó la hora de edificar

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En la iglesia Hillson, durante los primeros años de servicio, no teníamos un sitio propio y nos reuníamos en el edificio que también albergaba la discoteca más famosa de la ciudad. Ahora, sin embargo, ya compramos todo el edificio y celebramos cinco servicios cada domingo: más de 1,500 personas en cada servicio. La primera vez que prediqué allí, pregunté: “¿Alguno ya había visitado este local antes?”, y algunos respondieron: “Antes, cuando venía a este edificio y era una discoteca, mi vida era un desastre. Ahora tengo un propósito y un destino”. Tengo la convicción de que Dios quiere usarte a ti también para edificar algo especial que traerá un cambio positivo para tu nación. Él te llamó para ser el edificador de una iglesia que ayude a formar un mejor país. ¡Tú puedes hacer la diferencia!

Siendo joven, muchas veces me pregunté: “¿Será que el Señor puede usarme?”, y por supuesto que podía hacerlo, pero todo dependía de que yo me dejara usar por Él. Dios busca gente con una visión grande, que se deje usar para crear un cambio positivo en su entorno, en su comunidad, en su ciudad. ¿Qué tan comprometido estás? ¡Tú puedes marcar la diferencia! Edifica tu vida con propósito y construye algo significativo para tu futuro. De donde quiera que seas, Dios quiere usarte para edificar tu nación.

Él suele hablar a su pueblo a través de un profeta joven, como tú, y generalmente lo hace en épocas difíciles para recordarte que no te aflijas. A veces decimos: “Qué difícil está todo: hay corrupción, pobreza, violencia, dificultades, no sé si quiero marcar la diferencia. Mejor me quedo aquí descansando y esperando que al despertar todo haya cambiado”; pero Dios no quiere que te quedes dormido, Él siempre está trabajando, aunque no lo veas.

A pesar de los desafíos y de que todo se vea difícil, naciste en esta época porque Dios quiere que hagas algo grande. ¡No te quedes adormecido cuando hay grandes hazañas por hacer! Justo cuando las personas enfrentan su peor época, Dios les pide que edifiquen y prosperen. ¡Cuando todo el mundo quiere rendirse es cuando más debes activarte! En los momentos más oscuros es cuando Dios se manifestará con mayor poder. Cuando Jeremías le habló al pueblo, no había nada que les provocara avanzar. Vivían en una tierra extraña, pero Dios les pidió orar por esa nación y que construyeran allí sus casas porque la paz y prosperidad del pueblo estaba enlazada a la paz y prosperidad de esa ciudad.[1] Nosotros también debemos ser edificadores de vidas, de corazones y de naciones.

En Sudáfrica, aseguramos que el futuro presidente del país saldrá de nuestra iglesia. ¡Avivemos nuestra pasión por Dios! Él te prepara para ser relevante en todo ámbito y quiere usarte como un líder que edificará cosas buenas en cualquier área en que se desarrolle: en la política, en las artes, en Su ministerio, en el mundo profesional… No digas: “Soy muy joven, soy muy pequeño, no soy inteligente ni divertido, mi cabello es muy largo o corto…” ¡Nada de excusas! Jeremías enfrentaba ese dilema cuando Dios le habló siendo muy joven, no creía que pudiera llegar a hacer algo relevante, pero Él le aseguró que estaría a su lado.[2] Debes comenzar a creer en ti, cueste lo que cueste, sin compararte con otros ni poniendo excusas porque Él está contigo y desea usarte para edificar algo significativo y de impacto.

Ahora te preguntarás, “¿Qué debo hacer?”, pues bien. El primer paso para edificar es desarrollar un plan. Aunque tú no tengas un plan para tu vida, es bueno saber que Dios siempre tiene uno[3]. Antes de que lo veamos nosotros mismos, Él ya ve lo que desea para ti; ya veía tu futuro desde antes de nacer. Cuando te ve de cerca, no se fija en los errores que hayas cometido, nunca te descarta como alguien a quien usar. Eres de mucho valor para Sus planes, así que, si alguna vez te has sentido desesperado y piensas que para ti no hay esperanza o que no sirves para nada, pídele que ayude a romper con esa mentira.

Declaramos que el Espíritu Santo traerá sueños y visiones nuevas al corazón y mente de cada joven. ¡Los jóvenes realizarán grandes hazañas!

[1] Jeremías 29:5-7: Edificad casas, y habitadlas; y plantad huertos, y comed del fruto de ellos. Casaos, y engendrad hijos e hijas; dad mujeres a vuestros hijos, y dad maridos a vuestras hijas, para que tengan hijos e hijas; y multiplicaos ahí, y no os disminuyáis. Y procurad la paz de la ciudad a la cual os hice transportar, y rogad por ella a Jehová; porque en su paz tendréis vosotros paz.

[2] Jeremías 1:4-8: Vino, pues, palabra de Jehová a mí, diciendo: Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Jehová! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. Y me dijo Jehová: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande. No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice Jehová.

[3] Jeremías 29:11-12: Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.  Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré.

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