Un año más

CONÓCENOS

Toma nota que el 21 de abril de 2017, dentro de un año, tendrás abundante fruto por el cual dar gracias. Cuando leemos la parábola sobre la higuera, vemos que el dueño la tenía plantada en su viña, pero le dijo al viñador que la cortara porque ese árbol tenía tres años de no dar fruto y solo inutilizaba la tierra fértil donde estaba plantado. Pero el viñador le pidió otra oportunidad para abonar y trabajar en la higuera; si luego de un año, seguía igual, lo cortaría[1]. El contexto de esta enseñanza era el pueblo de Israel al que Jesús le había enseñado durante tres años. Claro que mucha gente le creía, pero los corazones seguían endurecidos, por lo que Él predicaba sobre arrepentimiento y transformación. El pueblo era esa higuera que no daba fruto, que no daba resultados. Dios Padre es el amo del viñedo, y Jesús es el viñador, quien dice: “Dale un año más”, porque sabemos que Él, en Su infinita misericordia, vino a darnos gracia, nueva oportunidad para dar frutos. ¡Tómalo como una declaración profética para este año!

 

Cuando ves a tu alrededor, notas que la gente se frustra porque piensa que Dios no cumple Sus expectativas. Se van de la iglesia porque piensan todo les va mal. Me sucedió con un hombre que siempre se quejaba, así que oré por él: “Declaro que quedas desconvertido, eres de nuevo un pecador, vive en el mundo otra vez.” Él se asustó y me preguntó por qué decía eso, a lo que respondí: “Si te va tan mal en el Señor, quiere decir que en el mundo te iba mejor, entonces regresa. Aunque debes reconocer que en el mundo no te iba tan bien. Por lo menos yo veo la diferencia, así que deja de quejarte.” Dios no siempre hace las cosas como queremos y en el tiempo que deseamos, pero Sus promesas siempre se cumplen, en el tiempo justo. Siempre ponemos grandes expectativas en Dios, pero debemos ver las expectativas que Él tiene de nosotros. Como dueño del viñedo, espera que maduremos, que crezcamos y que seamos higueras que dan mucho fruto. ¿Has cumplido Sus expectativas? ¿Has logrado todo lo que espera que hagas? Él espera que multipliques los talentos que te ha dado. Quieres que Él te dé todo fácil, pero no quieres presión, sin embargo, te aseguro que Jesús espera grandes obras. Somos fáciles para demandar, pero no para satisfacer Sus demandas, que son justas, porque nos ha dado todas las capacidades para lograr proezas. El dueño del viñedo le pedía higos a la higuera, porque había sido creada para eso.

 

Recordemos que Jesús, en cierto momento, maldijo una higuera porque no tenía frutos. A una higuera le dio un año, pero a la otra le declaró que se secaría desde la raíz. Lo curioso es que Jesús no comió de la higuera, pero luego dijo: “Que nadie más coma de ti”, porque Él, como todos, comió con los ojos, vio la higuera y se ilusionó con probar los higos. Incluso se desvió del camino, pero resultó que la higuera era un fraude. Así que dijo eso para que nadie más se desilusionara, que nadie más se saliera del camino deseando un fruto que no podría comer. Él busca protegernos de la tentación.

 

La higuera que Jesús vio estaba al lado del camino, seca, ya que no tenía posibilidad de crecer, mucho menos de dar fruto en una tierra pobre, sin nutrientes. Dios espera que des frutos, por eso te puso en donde puedes nutrirte, en una iglesia, una viña donde Él puede cuidarte y enseñarte.

 

Jesús fue muy radical al decir que había que cortarla, porque aquello que solo busca recibir no merece el lugar donde está. Hay que cortar a la gente que solo está dispuesta a recibir, porque  también debemos estar dispuestos a servir y dar. Yo tuve un colaborador que me dijo: “Mi don es recibir”. Así que lo último que recibió fue su carta de despido, porque no es posible ser tan descarado. La planta que solo recibe inutiliza la tierra, la empobrece. Y nosotros estamos llamados a esforzarnos para producir. Tendrás que cavar, que abonar tu higuera para que produzca fruto. Para eso, Jesús nos da un año más, igual que a la higuera de la parábola. El 21 de abril de 2017, te garantizo que tendrás abundante fruto.

 

Todos hemos sufrido la frustración de trabajar en algo que no produce. Mientras más tiempo pasa y no hay fruto, pensamos que ha llegado el tiempo de que eso infértil sea cortado. Hay matrimonios que por más que nos esforzamos, no han logrado avanzar, hijos que no mejoran en su buena actitud. Es doloroso. En una situación así en el ministerio, cuando recién iniciaba y dudé de mi llamado, el Señor me dijo: “Siempre has sido hijo de pastor, no pastor. Pastorea esas cinco personas que tienes ahora y Yo te daré todo lo demás. Tu fidelidad hará que Yo fructifique a partir de allí.” Y así fue. Cuando el dueño quería cortar la higuera, el viñador le dijo: “Dame un año más”. Jesús es capaz de darte en un año lo que no ha pasado en tres años. ¡Dios te dará aquello por lo que has estado luchando y trabajando! Viene un tiempo de bendición, de cosecha.

 

Dile: “Señor, dame un año más, yo voy a trabajar la tierra”. No es un año para esperar a ver qué pasa, sino un tiempo de dar doble esfuerzo. Toda la basura que el mundo ha puesto en tu vida será el abono que Dios utilizará para que des fruto. Dios te saca de la orilla del camino, te pone en tierra fértil para dar fruto. Un año más para esa empresa, para ese matrimonio, para ese ministerio. Todo lo que Dios necesita es alguien que le crea un año más. Yo declaro que lo que no ha pasado en tres años, sucederá en un año. Ahora se irá la tristeza y la ansiedad. Esa casa, ese matrimonio no se van a perder. Si has estado a punto de rendirte, si has pensado que no sirve lo que has hecho, te digo que ha sido valioso. Si no has obtenido el resultado que esperabas, recobra tus fuerzas para un año más. Ahora viene nuevo ánimo. Te reactivarás porque el fruto viene para tu vida.

[1] Lucas 13:6-9 enseña: Dijo también esta parábola: Tenía un hombre una higuera plantada en su viña, y vino a buscar fruto en ella, y no lo halló. Y dijo al viñador: He aquí, hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no lo hallo; córtala; ¿para qué inutiliza también la tierra? Él entonces, respondiendo, le dijo: Señor, déjala todavía este año, hasta que yo cave alrededor de ella, y la abone. Y si diere fruto, bien; y si no, la cortarás después.

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