16 de diciembre de 2025
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Sabemos que Dios es dueño de todas las cosas, pero ¿qué le puedes dar a Jesús, que todavía no tenga? La Biblia brinda destellos para que lo sepamos y de eso se trata esta enseñanza. Aprendamos sobre cinco regalos que puedes darle a Jesús, y que realmente le agradan.
A Dios le agrada que prestemos atención a sus instrucciones para cumplirlas sin falta.[1] De hecho, a Dios le gustan los sacrificios y las ofrendas, pero la actitud de un corazón atento a Su Palabra realmente le complace. Esta verdad se repite muchas veces en la Biblia.
María hizo una pausa en sus quehaceres para prestar toda su atención a Jesús, quien afirmó que esa era la “mejor parte” durante su visita.[2] Moisés dio toda su atención a la voz de Dios en el desierto con una zarza llena de fuego. Los sabios de oriente siguieron una estrella luminosa que los llevaría a Jesús, pero tuvieron que prestarle toda su atención entre miles de estrellas.[3]
Si tú haces una pausa, oirás lo que Dios quiere para tu vida y encontrarás los misterios de Su reino descubiertos en tu mente y en tu corazón. Dios no le da las revelaciones más poderosas a la gente más influyente, se las da a quienes prestan atención; esa es la única diferencia.
Martín Lutero dijo: “La fe verdadera no puede estar ociosa, siempre produce obediencia”. María, la madre de Jesús, supo obedecer las instrucciones y creyó el anuncio de tener un hijo, el Rey de reyes. Jesús, por la obediencia, cumplió la promesa que recibió su madre María: “y reinará sobre casa de Jacob para siempre”.[4]
Observa ese nivel de obediencia; ella seguro pensó: «No lo entiendo», pero dijo: Aquí tienes a la sierva del Señor. Hágase conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia. Y vino el Rey, cuyo reinado no tendrá fin, por una mujer que fue obediente. Yo creo que ese es de los mejores regalos que le podemos dar al Señor.
Al igual que la atención y la obediencia a Dios, le agrada que expresemos misericordia.[5] El concepto de misericordia significa que la miseria de alguien más en necesidad entre a nuestro corazón. La iglesia siempre está movida y llamada a asistir a aquel que lo necesita. Si respondemos al llamado de Jesús, diciendo «sígueme», iremos a donde Él se dirige, a buscar al necesitado.
La promesa no es llegar a un lugar, es estar con Jesús. Más que alcanzar la sanidad, es estar con el sanador. Más que obtener restauración, el regalo más hermoso es estar con aquel que restaura todas las cosas. Jesús explicó que no se trata de un lugar; dijo: «Yo soy el camino». No les puedo decir a dónde voy, pero Yo soy el camino, la verdad y la vida.
Le podemos dar al Señor el regalo de un corazón humilde y eso significa aprender a humillarte.[6] De hecho, estamos siguiendo citas bíblicas que comprueban que realmente estas actitudes son un regalo que le gustaría recibir a Jesús. Entre esas acciones específicas, Jesús enseña que antes de presentar tu ofrenda, extiendas el perdón que de gracia has recibido. Reconcíliate con tu hermano y entonces, ven y presenta tu ofrenda.[7]
El regalo más hermoso que le puedes presentar a Jesús en esta época es reconciliarte con tu familia o que sanes tu relación con alguien más. Podemos perdonar porque hemos sido perdonados. Jesús se dio a conocer al mundo desde un humilde pesebre; Él siempre se da a conocer en ambientes de humildad.[8] Jesús fue muy claro al insistir en que para dar a conocer el reino de los cielos tenemos que humillarnos así como los niños.
Otro acto de humildad está en levantar al que se ha caído.[9] La Escritura no le da la responsabilidad al que está en el suelo, sino a quien está de pie. Jesús demuestra que vino por todos los que caímos y nos levanta con su perfección. Si Jesús hizo eso conmigo, ¿quién soy yo para no hacerlo con otras personas? Y para eso se necesita darle a Jesús el regalo de la humildad.
El profeta Isaías repite el patrón que estamos estudiando cuando señala que es mejor aprender a hacer el bien que dar vanas ofrendas y hacer otros sacrificios.[10] El regalo más hermoso que podemos dar al Señor es el regalo de una vida rendida delante de Él. Tenemos la promesa del Espíritu Santo en nosotros para transformarnos, llevarnos de gloria en gloria, haciéndonos más parecidos a Cristo Jesús.
El regalo más importante que podemos dar al Señor es rendir nuestra vida para que Jesús forme su carácter en nosotros. El Espíritu Santo te transforma haciéndote más parecido a Cristo Jesús. Eso significa buscar la llenura del Espíritu Santo como una transformación en tu diario vivir. Jesús quiere formar su carácter en ti. Es un buen regalo decir: Señor, aquí estoy delante de ti, transfórmame, me rindo una vez más y muero a mis deseos.
[1]1 Samuel 15:22-23 (NBLA): 22Y Samuel dijo: «¿Se complace el SEÑOR tanto en holocaustos y sacrificios como en la obediencia a la voz del SEÑOR? Entiende, el obedecer es mejor que un sacrificio, y el prestar atención, que la grasa de los carneros. 23Porque la rebelión es como el pecado de adivinación, y la desobediencia, como la iniquidad e idolatría. Por cuanto tú has desechado la palabra del SEÑOR, Él también te ha desechado para que no seas rey».
[2]Lucas 10:38-42 (NBLA): 38Mientras iban ellos de camino, Jesús entró en cierta aldea; y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. 39Ella tenía una hermana que se llamaba María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba Su palabra. 40Pero Marta se preocupaba con todos los preparativos. Y acercándose a Él, le dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude». 41El Señor le respondió: «Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas ; 42pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada».
[3]Mateo 2:1-2 (NBLA): 1Después de nacer Jesús en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes, unos sabios del oriente llegaron a Jerusalén, preguntando: 2«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos Su estrella en el oriente y lo hemos venido a adorar».
[4]Lucas 1:26-38 (NBLA): 26Al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, 27a una virgen comprometida para casarse con un hombre que se llamaba José, de los descendientes de David; y el nombre de la virgen era María. 28Y entrando el ángel, le dijo: «¡Salve, muy favorecida! El Señor está contigo; bendita eres tú entre las mujeres». 29Ella se turbó mucho por estas palabras, y se preguntaba qué clase de saludo sería este. 30Y el ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. 31Concebirás en tu seno y darás a luz un Hijo, y le pondrás por nombre Jesús. 32Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de Su padre David; 33y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y Su reino no tendrá fin». 34Entonces María dijo al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que soy virgen?». 35 El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Niño que nacerá será llamado Hijo de Dios. 36Tu parienta Elisabet en su vejez también ha concebido un hijo; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril. 37Porque ninguna cosa será imposible para Dios». 38Entonces María dijo: «Aquí tienes a la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra». Y el ángel se fue de su presencia.
[5]Oseas 6:6 (RVR1960): 6Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos.
[6]Salmos 51:17 (NBLA): 17Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito; al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás.
[7]Eclesiastés 4:9-12 (RVR1960): 9Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. 10Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. 11También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo? 12Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.
[8]Mateo 5:23-24 (NBLA): 23»Por tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar, y allí te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, 24 deja tu ofrenda allí delante del altar, y ve, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.
[9]Lucas 2:7 (RVR1960): 7Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.
[10]Isaías 1:13-17 (NBLA): No traigan más sus vanas ofrendas, el incienso me es abominación.
Luna nueva y día de reposo, el convocar asambleas: ¡No tolero iniquidad y asamblea solemne!
14Sus lunas nuevas y sus fiestas señaladas las aborrece mi alma. Se han vuelto una carga para mí, estoy cansado de soportarlas. 15Cuando extiendan sus manos, esconderé mis ojos de ustedes. Sí, aunque multipliquen las oraciones, no escucharé. Sus manos están llenas de sangre. 16»Lávense, límpiense, quiten la maldad de sus obras de delante de mis ojos. Cesen de hacer el mal. 17Aprendan a hacer el bien, busquen la justicia, reprendan al opresor, defiendan al huérfano, aboguen por la viuda.
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