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Casa de Dios

Cuando una persona madura en su fe, también su generosidad madura

Pastora Sonia Luna

17 de marzo de 2026

Tiempo de lectura: 6 minutos

Quiero empezar contándoles algo que me ha impresionado en estos años, porque cuando una persona madura en su fe, también su generosidad madura, y este es el título de esta enseñanza. David lo expone en el libro de Salmos cuando llegó a una edad madura: “No he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan”.[1]

Me gusta mucho empezar con esta porción de la Biblia porque hay muchas personas que han dedicado su vida para servir al Señor y cuando vienen las dificultades a su vida, creen que Dios se olvidó de ellos. En ese momento cuando más necesitamos que Dios aparezca en nuestra vida, es el momento justo donde Él aparece.

A lo largo de mi vida, he aprendido que es un todo: No tan solo puedo estar sirviendo, sin servir al prójimo o sin darle a Dios lo que a Él le pertenece. No puedo estar sirviendo si no respeto a las autoridades. Existen cosas que respaldan nuestro servicio, como la conducta, los valores y el temor a Dios. Ese todo es un paquete completo y, además, tenemos que cuidar nuestras pertenencias, las tenemos que proteger en el altar, en la presencia del Señor, y estar conscientes de que nuestras cosas le pertenecen a Dios.  Porque Dios quiere que le demos a alguien más que se encuentre desamparado.

Desamparado es estar abandonado, es dejarlo sin cuidado, no tener el favor de alguien o de algo que se necesita, es estar desprotegido por completo. Lo opuesto de este término es amparo, que significa protección, apoyo, refugio, abrigo. Quiere decir que Dios es nuestro amparo; nunca abandona a los suyos.

El alma generosa será prosperada

El alma generosa es la que produce la paz interior, el gozo, la que tiene propósito y satisfacción.  Esa persona generosa es la que vive con un sentido profundo de abundancia. El apóstol Pablo enseña este principio de ayudar a los más necesitados que enseñó Jesús.[3]

Detrás de dar una ofrenda especial movida por el Espíritu Santo hay una gran lección. Pero, es necesario actuar y no quedarnos solo pensando; hay que levantarse, hacer un esfuerzo y creer para dar porque estamos en un lugar santo, lleno de su presencia. El Espíritu Santo ya está obrando en nuestro corazón, y pone la inquietud para que actuemos, porque Él está interesado en que maduremos en nuestra generosidad.

Dios desea lo mejor para ti y que puedas ser libre no solo de pedir en momentos de angustia, sino también de recibir la cosecha cuando la respuesta viene de regreso. De esa forma, nuestra alma es prosperada porque la generosidad prospera el alma.

Dar es un privilegio

Dar conforme a lo que tienes y más allá de eso es un privilegio, como lo describe el apóstol Pablo hablando del ejemplo de la iglesia de Macedonia.[4] Cuando se presente la oportunidad de dar, no tienes que sentirte triste y seguir practicando, porque dar transforma el corazón y es una señal de que el amor de Dios gobierna. Dar te permite ser sensible, empático, te hace reconocer las necesidades y sentimientos de las personas que te rodean. Eso es vivir con un sentimiento de compromiso social, con una conciencia de tener un rol de comunidad, siendo afectuoso, respetuoso, previsor y con sentido de desapego, porque esas son las características de una persona que está en el proceso de un corazón transformado.

No olvides que Dios es el proveedor

Dios advierte a su pueblo que no olviden su fuente de provisión.[5] ¿Por qué? Porque el deseo de Dios era muy grande para que fueran engrandecidos. El deseo de Dios siempre va a ser que seas próspero en todo lo que hagas. Para Dios no era difícil verte en prosperidad. Lo que era difícil es que en algún momento te olvidaras de Él. Hay que reconocer que de Él vienen todas las cosas. No olvidemos que Dios es quien da la vida, la provisión, la misericordia, la salvación.  

Por tanto, el don de dar es algo espiritual que es necesario aprender a administrarlo correctamente para dar con liberalidad, solicitud, misericordia y con alegría.[6] Eso significa dar, distribuir, apoyar con amplitud sin esperar nada a cambio. Entonces, si el Señor nos da ese don, practiquémoslo con sabiduría, como lo hizo Bernabé.[7]

Cosechas lo que siembras

Uno cree que la prosperidad es solo en recursos materiales, pero también es en la amistad, en las relaciones interpersonales, en tener gracia en diferentes ámbitos. Y Jesucristo enseñó este tema con parábolas. Por ejemplo, la ofrenda de la viuda que fue vista con generosidad y no con cantidad, sino con la disposición de su corazón. Nosotros no podemos ver las intenciones, pero Jesús sí vio el sacrificio para dar, y eso nos muestra que Dios tiene sus ojos puestos en quienes ofrendan de corazón. Lo que uno siembra, eso cosecha, y Jesús dijo que ella había dado más que todos, pues la generosidad no se mide por la cantidad, se mide por el sacrificio y el amor cuando se da.[8] 

La parábola del buen samaritano nos enseñó que la generosidad se convierte en compasión.[9] Eran dos culturas diferentes entre judíos y samaritanos, pero hubo uno que se detuvo, vendó sus heridas, lo llevó a una posada y pagó por su cuidado. Luego, Jesús advierte: “Ve tú y has lo mismo”. Entonces, Jesús nos enseña acá que la generosidad madura y verdadera, no solo es dar dinero; también es dar tiempo, atención y ayuda al necesitado, porque la generosidad es acción.

Generosidad no es dar esperando un reconocimiento o esperar una devolución. Se hace por misericordia sin esperar una recompensa, porque refleja el corazón de Dios. Jesús dijo que debemos hacer el bien y prestar no esperando nada.[10]

Finalmente, Señor, si tengo alguna oportunidad de bendecir a alguien, te pido que todos mis sentidos sean abiertos y que pueda dar. Y si tengo ese don, ayúdame a practicarlo con sabiduría y equilibrio. La recompensa de dar es muy grande y Dios nos hace libres para recibir y cosechar con una generosidad madura.

Referencias

[1]Salmos 37:25 (RVR1960): Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan.

[2]Proverbios 11:24 (RVR1960): Hay quienes reparten y les es añadido más. Y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza. El alma generosa será prosperada y el que saciare, él también será saciado.

[3]Hechos 20:35 (RVR1960): En todo os he enseñado que trabajando así se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.

[4]1 Corintios 8:1-4 (RVR1960): Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia; que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad. Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aún más allá de sus fuerzas, pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el privilegio de participar en este servicio para los santos. 

[5]Deuteronomio 8:11-14 (RVR1960): Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; 12 no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, 13 y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; 14 y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre.

[6]Romanos 12:6-8 (RVR1960): De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.

[7]Hechos 4:36 (RVR1960): Entonces José, a quien los apóstoles pusieron por sobrenombre Bernabé (que traducido es, Hijo de consolación), levita, natural de Chipre, 37 como tenía una heredad, la vendió y trajo el precio y lo puso a los pies de los apóstoles.

[8]Marcos 12:41-44 (RVR1960): 41 Estando Jesús sentado delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho. 42 Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas, o sea un cuadrante. 43 Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca; 44 porque todos han echado de lo que les sobra; pero esta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento.

[9]Lucas 10:30-34 (RVR1960): Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. 31 Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. 32 Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. 33 Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; 34 y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. 

[10]Lucas 6:35 (RVR1960): Amad pues a vuestros enemigos y haced bien y prestad no esperando de ello nada,  y será vuestro galardón grande y seréis hijos del Altísimo, porque él es benigno para con los ingratos y malos. Sed pues misericordiosos,  como también vuestro padre es misericordioso.

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