11 de enero de 2026
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Para dar inicio a la serie “Sueños favorecidos por Dios”, es necesario comprender a profundidad lo que significa el favor de Dios; y este no se logra entender en su totalidad sin la revelación de la paternidad de Dios en nuestra vida.
David está en un momento de tensión y guerra cuando escribe que Dios nos quiere bendecir, guardar y proteger como un escudo; así nos rodea con su favor.[1] En consecuencia, vemos cómo David aprendió acerca de la bendición de Dios en su vida, cómo Dios lo protege y cómo lo llenó de favor. Jesús lo explica y vino para que podamos tener esa misma convicción.
La paternidad de Dios se puede apreciar con algunos destellos en la vida de nuestros padres. Obviamente, nuestros padres no son perfectos, pero aun así es posible visualizar destellos de cómo funciona el reino de Dios. Por tal razón, necesitamos tener una revelación más profunda de nuestro Padre que está en los cielos y declarar que Él desea protegernos, bendecirnos y llenarnos de Su favor para este año.
David vivió la experiencia de ser ungido como rey después de que todos sus hermanos fueron propuestos como candidatos al puesto por su papá. Es más, no se le había tomado en cuenta, hasta que el profeta insistió en preguntar si había otro hijo.[2] Cuando el profeta llegó a la casa de Isaí, preguntó: “¿Dónde están tus hijos?” Pero no presentaron a David; fue doloroso que no fuera tomado en cuenta en un suceso tan significativo por su papá. Allí aprendió David que la bendición de parte de los cielos viene de lo alto, de Dios Padre.
En la cena de ungimiento del rey con el profeta Samuel, no había un puesto preparado para David, pero para Dios sí estaba tomado en cuenta. Aunque no nos consideremos dignos[3], el Padre envió a Jesús para redimirnos y, aun siendo pecadores, Jesús murió por nuestros pecados, nos amó hasta la cruz. Dios, en su soberanía, tuvo que redimir la figura paterna. Jesús enseña que la bendición del Padre es formativa, es parte de un proceso de aprendizaje y restauración que va más allá de un padre terrenal con sus fallas o limitaciones.[4]
David también sintió la protección de Dios cuando estaba en peligro de muerte, por eso confesó que había sido rodeado por el favor de Dios como con un escudo. La protección de Dios también se manifiesta cuando envía a alguien que interceda por tu vida. En la vida de David fue Jonatán, el hijo de Saúl, quien le informó del riesgo que corría su vida y la persecución de parte de su padre para quitarle la vida.[5]
Luego, se observa que cambia de opinión haciendo varios intentos de quitarle la vida y lo persigue por el desierto. David, cuando puede vengarse, no lo hace y le perdona la vida a Saúl.[6] Todos podemos tener figuras paternas no precisamente familiares. Pero en el caso de David, aunque Saúl promete no volver a dañarlo, sí lo hace.[7] Por difícil que sea cada caso, Dios desea restaurar toda figura paterna para que experimentes la protección del Padre.
Así como David tenía que entender la importancia de redimir la imagen paterna para comprender la bendición de Dios, lo mismo va a hacer el Señor con nosotros. Jesús advirtió la misma necesidad de protección que necesitamos, por eso enseñó que somos sus ovejas y nadie podrá arrebatarnos de Su mano.[8] Si hay una imagen distorsionada de la paternidad, Cristo Jesús viene y redime la paternidad dañada por medio del Espíritu Santo.
Recuerda, Dios es un padre que desea bendecirte, protegerte y quiere rodearte con su favor. El favor de Dios no es solo algo que recibimos, es un ambiente en el que vivimos. Después de que David mató al gigante Goliat, Saúl lo manda a llamar y le pide que se traslade a vivir con ellos. Jonatán y David entablan una amistad, que se describe como un pacto con una manifestación de amor puro de verdaderos amigos y hermanos.[9]
Jonatán se quitó el manto que llevaba y se lo dio a David y otras ropas suyas, hasta su espada, su arco y su talabarte. Jonatán viene a ser un destello de la imagen de Cristo Jesús. Para que David pudiera gobernar, Jonatán llegó a poner su vida por él y murió para que David asumiera una nueva posición en el reino. El amor de Jesús nos trae el favor de Dios y venimos a ser coherederos juntamente con Cristo. Jesús entregó su vida y murió para permitir que tomemos esa posición como hijos.
Jesús describió la forma en que es redimida la paternidad en el hijo pródigo que volvió a su casa.[10] Este hijo recibió un traje nuevo para vestirse; Jonatán se quitó su vestidura y se la obsequió a David. Y Cristo Jesús se despojó de su ropa para que tú y yo fuéramos benditos; en los tres casos se devuelve la dignidad con el regalo de vestiduras. Eres adoptado como hijo de Dios. Todo lo que le correspondía a Jesús está para que tú y yo lo disfrutemos. Ese es el favor de Dios sobre nuestra vida.
Finalmente, esta es la historia del evangelio. Sin merecer el favor de Dios, lo recibimos gracias a lo que Jesús hizo en la cruz del Calvario. Ese es el amor de un Padre bueno que está en los cielos, que desea bendecirte, protegerte y llenarte de Su favor.
[1]Salmos 5:12 (RV1960): Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de tu favor.
[2]1 Samuel 16:10-13 (RV1960): 6 Y aconteció que cuando ellos vinieron, él vio a Eliab, y dijo: De cierto delante de Jehová está su ungido. 7 Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón. 8 Entonces llamó Isaí a Abinadab, y lo hizo pasar delante de Samuel, el cual dijo: Tampoco a éste ha escogido Jehová. 9 Hizo luego pasar Isaí a Sama. Y él dijo: Tampoco a éste ha elegido Jehová. 10 E hizo pasar Isaí siete hijos suyos delante de Samuel; pero Samuel dijo a Isaí: Jehová no ha elegido a éstos. 11 Entonces dijo Samuel a Isaí: ¿Son éstos todos tus hijos? Y él respondió: Queda aún el menor, que apacienta las ovejas. Y dijo Samuel a Isaí: Envía por él, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que él venga aquí. 12 Envió, pues, por él, y le hizo entrar; y era rubio, hermoso de ojos, y de buen parecer. Entonces Jehová dijo: Levántate y úngelo, porque éste es. 13Y Samuel tomó el cuerno del aceite, y lo ungió en medio de sus hermanos; y desde aquel día en adelante el Espíritu de Jehová vino sobre David. Se levantó luego Samuel, y se volvió a Ramá.
[3] Salmos 51:5 (RV1960): He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.
[4] Mateo 7:7-12 (RV1960): 7Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 8Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 9¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? 10¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? 11Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? 12Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.
[5]1 Samuel 19:1-6 (RV1960): 1Habló Saúl a Jonatán su hijo, y a todos sus siervos, para que matasen a David; pero Jonatán hijo de Saúl amaba a David en gran manera, 2y dio aviso a David, diciendo: Saúl mi padre procura matarte; por tanto cuídate hasta la mañana, y estate en lugar oculto y escóndete. 3Y yo saldré y estaré junto a mi padre en el campo donde estés; y hablaré de ti a mi padre, y te haré saber lo que haya. 4Y Jonatán habló bien de David a Saúl su padre, y le dijo: No peque el rey contra su siervo David, porque ninguna cosa ha cometido contra ti, y porque sus obras han sido muy buenas para contigo; 5pues él tomó su vida en su mano, y mató al filisteo, y Jehová dio gran salvación a todo Israel. Tú lo viste, y te alegraste; ¿por qué, pues, pecarás contra la sangre inocente, matando a David sin causa? 6Y escuchó Saúl la voz de Jonatán, y juró Saúl: Vive Jehová, que no morirá.
[6]1 Samuel 24:16 (RV1960): Y aconteció que cuando David acabó de decir estas palabras a Saúl, Saúl dijo: ¿No es esta la voz tuya, hijo mío David? Y alzó Saúl su voz y lloró.
[7]1 Samuel 26:21 (RV1960): Entonces dijo Saúl: He pecado; vuélvete, hijo mío David, que ningún mal te haré más, porque mi vida ha sido estimada preciosa hoy a tus ojos. He aquí yo he hecho neciamente, y he errado en gran manera.
[8]Juan 10:27-30 (RV1960): 27Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, 28y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. 29Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. 30Yo y el Padre uno somos.
[9]1 Samuel 18:1-5 (RV1960): 1Aconteció que cuando él hubo acabado de hablar con Saúl, el alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a sí mismo. 2 Y Saúl le tomó aquel día, y no le dejó volver a casa de su padre. 3E hicieron pacto Jonatán y David, porque él le amaba como a sí mismo. 4Y Jonatán se quitó el manto que llevaba, y se lo dio a David, y otras ropas suyas, hasta su espada, su arco y su talabarte. 5Y salía David a dondequiera que Saúl le enviaba, y se portaba prudentemente. Y lo puso Saúl sobre gente de guerra, y era acepto a los ojos de todo el pueblo, y a los ojos de los siervos de Saúl.
[10]Lucas 15:20-22 (RV1960): 20 Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. 21Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. 22Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies.
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