07 de octubre de 2026
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A la iglesia asisten diferentes grupos de personas; uno está preocupado por su matrimonio y en cierta forma quiere buscar una guía, un camino claro para reconciliarse o restaurar su matrimonio. En tanto, otro grupo de personas está preocupado por sus finanzas, qué van a comer, qué van a vestir, qué le van a dar a sus hijos y, buscando una solución de parte de los cielos, deciden asistir a una congregación. Hay otro grupo de personas que están preocupadas por su salud y vienen buscando al Señor como el Dios todopoderoso que haga un milagro. Lo curioso es que no son los únicos grupos, sino la mayoría de la gente.
Hay muchas razones por las cuales escogemos la iglesia, entre ellas las preocupaciones. Por ello, Jesús aborda este tema, y lo estudiaremos desde el llamado Sermón del Monte.
Jesús está con la multitud y llega un momento donde toma el tiempo para darles enseñanzas acerca de cómo debemos vivir. La palabra de Dios es viva, te enseña, te refleja, te confronta, te consuela y está llena de promesas para tu vida. En el libro de Mateo 5 y 6 se tiene una síntesis del resumen de toda la Biblia contenido en el Sermón del Monte.
Con esta enseñanza, Jesús también está diciendo: «Permítanme atender sus preocupaciones», y la gente se agolpaba para escucharlo. Era como si Jesús dijera: Aquí está el pensamiento que terminará con tus preocupaciones». Jesús habla de muchos tópicos, pero estos son los grandes temas que habla durante el Sermón del Monte: La preocupación y la relación con los demás. La preocupación y relación con el dinero, con las posesiones. La vida en el reino de los cielos, en donde describe cómo es este sistema de gobierno. La devoción y relación con Dios, que ya no es mediante la ley.
Jesús enseña que no se debe juzgar a los demás con hipocresía porque cada uno necesita la gracia de Cristo Jesús y se debe empezar por uno mismo. Jesús quiere restaurar toda relación, pero una relación sana no necesariamente es una relación cercana y se tienen que poner límites. Pero, a veces, es complicado hablar las cosas y se hace indispensable el discernimiento, pues Jesús señala que ‘las perlas no se les echan a los cerdos’ y eso conlleva una precaución en las relaciones.[1] Dios, como Padre, lo que quiere es darnos buenas cosas y con esta lección finaliza Jesús el tema de relacionarnos con los demás.
Eso requiere sabiduría, como lo describe el apóstol Santiago, quien fue el primer comentarista bíblico basado en el Sermón del Monte.[2] Además, afirma que pidan, busquen y llamen porque nuestro Padre les dará lo que pidan, en particular, sabiduría para actuar y relacionarse con humildad con los demás.[3] Por eso, el pensamiento que libra de preocupaciones es que Dios es un Padre bueno, que sabe lo que necesito; Él resolverá mi preocupación.
Jesús aborda la preocupación y la relación con el dinero recordando que no nos hagamos tesoros en la tierra, sino en el cielo, ni que pongamos en primer lugar los tesoros en la tierra por encima de los tesoros en el cielo. Los tesoros en la tierra se sujetan a los tesoros en el cielo. También nos previene de no tener ojos con avaricia, sino con generosidad. De esta manera nos enseña a no vivir preocupados.[4] El pensamiento clave para librarnos de la preocupación por el dinero es que Dios es tu Padre y quiere proveerte porque tenemos un valor más alto que las aves; además, nos protege y multiplica las posesiones que ya tenemos.
Que el Espíritu Santo te revele toda su bondad y recuerda que hay momentos de escasez, pero eso no niega la paternidad de Dios. Más bien muestra un Dios presente en tus momentos de desierto o en la tierra prometida. La bondad de Dios como Padre se muestra en cada una de ellas.
Jesús te va a enseñar a relacionarte con Dios, con el dinero y con los demás para que aprendas a relacionarte con el reino de los cielos. Es hermosa la enseñanza de Cristo Jesús que en este tema señala en cada línea a nuestro Padre, que ve en lo secreto.[5] Y sobre todo, que sabe bien la necesidad que tenemos.
Y cada una de las preocupaciones que tú y yo tenemos, Jesús la aborda con el mismo pensamiento. Tienes un padre bueno que sabe qué necesidad tienes antes que se lo pidas.
Te preocupan las relaciones; tienes un Padre que está en los cielos que sabe qué necesidad tienes. Jesús dice: Te preocupa el dinero, tienes un padre que está en los cielos y, si deseas crecer en tu devoción por la relación con Dios, finaliza diciendo que tienes un Padre bueno que sabe lo que necesitas y te lo dará.
Pero si tú dices: —Dios, tú eres mi Padre bueno que está en los cielos; yo quiero agradarte a ti. Tú que ves en lo secreto, tú que ves cada uno de mis sacrificios, tú que ves mi amor hacia tu Palabra, hacia la gente. Señor, yo quiero quedar bien delante de ti. No quiero ser avaro porque la generosidad queda bien delante de ti. No quiero ser orgulloso porque la humildad queda bien delante de ti. Cuando aprendemos que la atención es de uno solo, nuestro Padre que está en los cielos, las preocupaciones se van. Por eso el Sermón del Monte es este cúmulo de enseñanzas que nos enseñan a vivir delante de Dios nuestro Padre, porque Dios es nuestro Padre y está presente.
La vida en el reino de los cielos nos ve como bienaventurados porque somos sal y luz del mundo. Jesús vino a poner fin a la ley y para que la vivamos en Él. La ira y la reconciliación muestran todo este tema en la Escritura. Jesús vino a reconciliar cielos y tierra, adulterio y pureza, divorcio y fidelidad, los juramentos para que tu sí sea sí y el no sea el no. Esto significa ser íntegro en la forma de hablar.[6] Entonces, Jesús concluye esta enseñanza con el recordatorio de ser perfectos como nuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
En síntesis, Jesús abordó la preocupación de la relación con los demás, la relación con el dinero, cómo tener una devoción y relación con Dios, cómo vivir en el reino de los cielos exclusivamente para conocer a nuestro Padre y parecernos a Él.
Finalmente, solo quiero repetir una frase en tu mente. Si hay preocupaciones, conoce a Dios como tu Padre, porque Jesús no solo vino para llevarnos al cielo, vino para llevarnos al Padre.[7] Jesús se presenta como el camino. Jesús, eres el camino, me vas a llevar al cielo.
[1]Mateo 7:7-12 (RVR1960): Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 8Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 9¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? 10¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? 11Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? 12Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.
[2]Santiago 1:2-7 (RVR1960): Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, 3sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.
4Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. 5Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. 6Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. 7No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.
[3]Santiago 1:17 (RVR1960): Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.
[4]Mateo 6:25-34 (RVR1960): Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? 26Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? 27¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? 28Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; 29pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. 30Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? 31No os afanéis, pues, diciendo:¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 34Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.
[5]Mateo 6:8 (RVR1960): No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.
[6]Mateo 5:43-48 (RVR1960): Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. 44Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. 46Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? 47Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? 48Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
[7]Juan 14:6 (RVR1960): Jesús les dijo, Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí.
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