Palabras de cambio al mundo

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Lo que te trajo al reino de Dios también te mantendrá ahí y provocará que des frutos. Debes creerle de corazón y declararlo con tu boca. Muchos son tocados, llamados, aunque no avanzan porque dicen tener fe, pero no la proclaman para que impacte a otros. Así que las palabras en tu boca son poderosas. Especialmente, hay tres palabras que cambian al mundo. He predicado alrededor del mundo, por gracia de Dios, he visto muchos pastores que tienen ministerios pero no impacto. No solo hay que repetir Palabra y todo será automático, sino que el Espíritu de Dios debe estar detrás de cada palabra.

 

La primera palabra es “sí”. Cada persona que he visto desafiar imposibilidades, que ha provocado rompimientos en su nación, ha dicho “sí”. El Hijo de Dios no vino con un sí y un no[1], sino que con un sí al destino de tu vida como líder, como creyente. Cada día de tu vida puedes asumir una actitud de sí, de fe, pero debes escoger. La fe no niega los problemas, sino que ve el potencial en ellos. Se trata de ver un desafío, un problema que por gracia y poder del Espíritu Santo se convierte en una posibilidad. Todo gran milagro es consecuencia de un pequeño “sí”. Todo gran cambio comienza con una persona diciendo “sí”. Europa ha sido inundada con refugiados de Medio Oriente. En Suecia hemos recibido 170 mil refugiados en últimos once meses, de Irak, Iran, Afganistán. Mi nación es su hogar ahora. Muchos cristianos han visto esta situación y han dicho “no” porque tienen más miedo que fe; solo ven el problema, no la oportunidad. Dicen: “Los musulmanes tomarán el control de nuestra nación”. Pero Dios me desafió: “¿Tu iglesia será una de temor o de fe?” Le respondí: “levantaré una iglesia de fe”. Dentro del problema y el desafío, comenzamos a buscar el desafío, comenzamos a alcanzar al pueblo musulmán para el Señor. Les dimos aceptación. El símbolo de nuestra fe no es una mano que detiene y pone alto, sino unos brazos abiertos. Ahora nuestra iglesia es el socio del gobierno respecto al tema de los refugiados. Sobre todo, les predicamos el Evangelio de Jesús. Mientras más lo hacemos, escuchamos que huyen del Islam, no quieren sangre, terror y guerra, así que cuando llegan a nuestra nación escuchan mensaje de amor y cuidado, por lo que se convierten, cambian su vida. Les predicamos el Evangelio, luego, a los dos o tres días, Jesús mismo se les manifiesta en sueños o de alguna otra forma y todos son salvos. ¡Estamos viendo una enorme ola de avivamiento!   Pero antes de ello, tuvimos que decir “sí” a ese reto.

 

Recordemos a esa digna señora de 42 años de edad, en Alabama, legendaria por decir “sí” a la justicia e igualdad. Se sentó en el lugar del bus donde no le era permitido por ser de raza negra. Hubiera sido tan fácil seguir igual, pero no lo hizo. Esa pequeña resistencia provocó la lucha en contra del racismo. Martin Luther King fue inspirado por esta mujer. Ocho años después, 250 mil personas en la plaza central de Washington dijeron “sí” a la igualdad de razas, porque delante de Él no hay diferencia. Ahora honramos Martin Luther King, pero también debemos honrar a Mrs. Rosa Parks, quien realmente inició el movimiento diciendo su pequeño “sí” a la justicia.

 

La segunda palabra que cambia al mundo es “ahora”. Muchos líderes reciben un sueño genuino, pero luego le dan largas: “Lo haré cuando tenga más conocimientos, cuando tenga más influencia, cuando termine de hacer cincuenta cosas más”. Hay momentos cuando debemos actuar, porque ahora es el día de la salvación.

 

Ve, empieza y avanza en la fuerza que ahora tienes[2], no esperes a tener millones de seguidores o de dólares en la cuenta, debes lanzarte en fe y hacerlo ahora. No te hablo de ser insensato, pero cuando sabes que Dios te habló y te envió, lánzate en el paso de fe, declara y vive esa Palabra ahora, y Dios te traerá un rompimiento sin precedentes. Hay momento para la sabiduría, la cautela y la planificación, pero hay momentos cuando Dios dice: “Ahora” y debemos actuar, dejando de lado las excusas y justificaciones.

 

La tercera palabra es “Otros”. Hay mucha gente que sirve a Dios a causa de los beneficios que pueden obtener, pero la versión original de la Escritura es que no hay mejor amigo que quien da la vida por sus amigos. Sé de unos jóvenes que realmente lo hicieron. Fue en el buque “Los emperadores de Irlanda”, destinado a llegar a Inglaterra. Tenía 1477 personas a bordo y se hundió el 14 minutos. El único chance de salvarse era tener un salvavidas para nadar en aguas congeladas. A bordo había 120 adolescentes cristianos del Ejército de Salvación canadiense, todos dormían en la parte de la nave donde estaban los salvavidas, pero sin que nadie les dijera qué hacer, todos se quitaron los salvavidas y comenzaron a lanzarlos a otros. Un hombre de más o menos 40 años, nadando sin salvavidas, vio una jovencita como de 18 años peleando contra la corriente para llegar cerca de él. Cuando estuvo a regular distancia, se quitó su salvavidas y se lo lanzó, pero él no lo aceptó porque ella era joven y merecía vivir. ella insistió, casi enojada, y le volvió a lanzar el salvavidas, diciéndole: “Tómalo porque yo moriré mejor que tú. Sé a dónde iré, pero si tú mueres sin conocer a Jesús, estarás perdido”. ¡Esa es la versión más transparente del cristianismo! Quítate tu salvavidas y entrega tu vida, tu tiempo, tu amor por otros y tu galardón será enorme en el cielo.

 

Si te has vuelto alguien que solo se queja, ves los problemas y solo criticas, proclamo que ahora dirás: “Sí” delante de toda imposibilidad. Dios te está desafiando para dejar de posponer la acciones que transforman al mundo y decir: “Ahora”. Si la mayoría de tus oraciones tienen que ver contigo y con tus necesidades, llegó la hora de quitarte el salvavidas, lanzarte y dar tu vida para que alguien más sea salvo. Ve y avanza en el poder que tienes; el Señor te ayudará a vivir la versión original del Evangelio para que “Sí, ahora, otros” sean tus nuevas palabras de vida.

 

 

[1] 2 Corintios 1:19 explica: Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, que entre vosotros ha sido predicado por nosotros, por mí, Silvano y Timoteo, no ha sido Sí y No; mas ha sido Sí en él;

 

[2] Jueces 6:14 asegura: Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?

 

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