24 de febrero de 2026
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Hoy quiero hablar acerca de las tres actitudes más poderosas que mueven el mundo. Son tres ejes alrededor de los cuales las personas y la humanidad se mueven.
Jesús resume todos los mandamientos de la ley en dos mandamientos: Ama a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y al prójimo como a ti mismo. El gran mandamiento es amar a Dios y el segundo es semejante: amar al prójimo, porque sin eso no estaría completa la voluntad de Dios.[1]
No obstante, entre los diez mandamientos de la ley, el primero es “no tendrás dioses ajenos” y el segundo “no te harás imágenes, ni te inclinarás delante de ellas”. Pero Jesús dice que el primero es amar a Dios y el segundo es amar al prójimo. ¿Será que Jesús cambió la ley? Jesús lo que está enseñando es que, tanto la ley como los profetas explican que lo determinante es aprender a amar a Dios sobre todas las cosas y a toda la gente, porque Dios es amor; su enseñanza lo que hace es resumirlo todo en estos dos mandatos.
Luego, ante la pregunta de un intérprete de la ley: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? Jesús le cita los mandamientos como se leen en Éxodo 20. El intérprete de la ley responde lo mismo que Jesús había enseñado, que es amando a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas y al prójimo como a uno mismo.[2] Es decir, le copió a Jesús repitiendo su misma interpretación para evitar la controversia. De esa manera, los primeros cuatro mandamientos son para amar a Dios en primer lugar y los demás indican que se debe amar al prójimo.
El intérprete de la ley continúa su diálogo; ahora Jesús narra una historia para ejemplificar quién es el prójimo.[3] El prójimo es aquel que tienes más cerca de ti dependiendo del lugar donde te encuentras; allí puedes identificarlo, amarlo y ayudarlo; eso es actuar movido por la misericordia.
Es así como en esta historia se revelan las tres actitudes que mueven al mundo. La primera actitud la ilustra el ladrón, que en su mente dijo: lo que es de él tiene que ser mío; esa es una actitud de avaricia. La codicia del ser humano, tan común en la humanidad en nuestros días. La segunda actitud es la de dos religiosos que vieron la necesidad, pero siguieron su camino. Lo mío es mío y lo tuyo es tuyo, lo cual indica el egoísmo humano. Jesús está enseñando que, entre más religioso eres, te vuelves más egoísta.
La tercera actitud es la de generosidad: lo mío es tuyo. No hay manera de ser cristiano sin expresar amor. Ahora el problema del amor es que es un verbo vacío. Tampoco es romanticismo o enamoramiento. El amor es cumplir con nuestra responsabilidad. Se ama con hechos responsables, no solo con palabras.
La actitud del buen samaritano es una figura del Espíritu Santo, lo venda, le aplica aceite y vino. Del fruto de su trabajo pagó los gastos, esto enseña que con lo que Dios provee podemos separar una parte para los necesitados, la cual ya viene incluida en lo que ganamos. Dios bendice el alma generosa y aumenta su provisión. Has pensado: Señor, si me bendijeras un poco más, tendré con qué bendecir a los demás.
Alguna de estas tres actitudes nos domina más, o quizá tenemos un poco de las tres. Por eso Jesús resumió la ley en estos tres mandamientos: amar a Dios sobre todas las cosas, amarte a ti mismo y amar al prójimo igual que lo haces contigo. El resumen del resumen de la ley lo dio Jesús en una sola palabra: Amar.
Dios es amor. El que conoce a Dios sabe lo que es amar. A menos amor, menos Dios en mí; a más amor, más Dios en mi vida. Dios nos da las riquezas, pero no para que pongamos nuestro amor en ellas.[4] No se trata de cuánto tienes, se trata de cuánto disfrutas lo que tienes. Solamente puedes disfrutar todo a plenitud si no olvidas la generosidad. Con lo poco o lo mucho que tengas, se puede participar, siendo la respuesta a las oraciones que otros han hecho.
Recuerda, Dios es amor. Por ese amor, dio a su Hijo Unigénito.[5] Hay muchas formas de amar, pero Dios enseña la mejor forma y es dando lo mejor para la humanidad. Y Dios ama de forma extrema; Dios es un fanático de amar a los humanos. No es que nos amó, es de tal manera, es la forma en la que lo hizo; eso es amor. No escatimó a su propio hijo, lo entregó por nosotros.[6] Dios pensó: «¿Cómo hago para que no vayan al infierno?», y no escribió un poema diciendo cuánto nos extrañaría. Dijo, si los amo, tengo que hacer algo para que no vayan a perderse por el resto de su vida, y no midió el precio que debía pagar: entregó a Su hijo.[7]
Finalmente, si Jesús llegara a tocar la puerta de tu casa, ¿lo dejarías afuera? Aunque la casa estuviera desordenada, lo harías pasar de inmediato y luego pondrías en orden la casa; le ofrecerías lo que tengas disponible porque esto es Su amor.
[1]Mateo 22:36-40 (RVR1960): 36Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? 37Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38Este es el primero y grande mandamiento. 39Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. 36Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? 37Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. 38Este es el primero y grande mandamiento. 39Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. 40De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.
[2]Éxodo 20:12-17 (RVR1960): 3No tendrás dioses ajenos delante de mí. 4No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, 6y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. 7No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano. 8Acuérdate del día de reposo[a] para santificarlo. 9Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 10mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. 11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó. 12Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. 13No matarás. 14No cometerás adulterio. 15No hurtarás. 16No hablarás contra tu prójimo falso testimonio. 17No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.
[3]Lucas 10:25-37 (RVR1960): 25 Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? 26Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? 27Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. 28Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás. 29Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? 30Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto.
[4]1 Timoteo 6:17-19 (RVR1960): 17A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. 18Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; 19atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna.
[5]Juan 3:16 (RVR1960): Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
[6]Romanos 8:32 (RVR1960): El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
[7]Efesios 2:4-9 (RVR1960): 4Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, 5aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), 6y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, 7para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. 8Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9no por obras, para que nadie se gloríe.
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