Es fascinante descubrir que en medio de lo que no vemos hay cosas maravillosas que nos hacen permanecer y nos sostienen. Moisés fue adoptado por la hija de Faraón; por consiguiente, Faraón era su abuelo. Entonces, él tenía riqueza, autoridad y todo a su favor en Egipto. Sin embargo, tomó la decisión de ser maltratado y tuvo por mayores riquezas el vituperio de Cristo, dejando los tesoros de los egipcios con todos sus derechos como príncipe ciudadano de Egipto, y se sostuvo como viendo al invisible.[1]
Por lo tanto, se sostuvo sin miedo al sistema, nunca se rindió porque actuó como si estuviera viendo a Dios, que es invisible.[2] Cuando Jesús les dijo a sus discípulos que se iba de este mundo, significaba que físicamente no lo volverían a ver. Y eso para muchos de ellos era frustrante porque Él era su confianza; por eso vino el Consolador, el Espíritu Santo, a quien tampoco podemos ver. Aprendamos cinco beneficios de confiar en quien no vemos.
Jesús afirmó que quien cree sin haber visto es doblemente dichoso.[3] Todos aquellos que no vemos a Jesús físicamente para entregarle nuestra vida y para confiar en Él somos doblemente dichosos. Amada iglesia, tú eres bienaventurada; te lo dice Dios. Recuerda, ojos que no ven, fe que se fortalece; porque cuando no lo ves, tu fe crece.
Lo que Dios va a hacer en los próximos días a tu favor ya fue hecho de lo que no se ve y eso es por la Palabra de Dios.[4] Si todavía no has visto lo que has creído y por lo que has orado, estás en el momento cúspide de la fe y de tu próximo milagro.[5] Entonces, aquello que es invisible se puede hacer visible únicamente a través de la fe.
Al creer en quien no miras, en Jesús nuestro Dios y Salvador, te conviertes en una persona que agrada a Dios.[6] Uno sabe y reconoce cuando alguien se agrada porque confías en él. Y qué mejor que entender que nuestro Dios se agrada de nuestra fe; aquello que es invisible se puede hacer visible únicamente a través de la fe.
El tercer beneficio de confiar en quien no vemos provoca el nacimiento de la esperanza y la paciencia, hasta ver cumplida tu petición ante Dios.[7] Dice Su Palabra que por la fe y la paciencia se heredan las promesas. No es fácil creer, creer y creer cuando no hay modo de que aparezca aquello que estamos creyendo. Nuestro tiempo no va a ser el tiempo de Dios. Él sabe cuál es el mejor momento para dar una respuesta. Hay muchas cosas en la vida que Dios quiere evitarnos para que no nos hagan daño. La Escritura dice que la esperanza no avergüenza. Si esperas en el Señor, no vas a salir avergonzado. Dios va a bendecirte y te dará la victoria sobre cualquier batalla.
El cuarto beneficio que obtenemos al confiar en quien no vemos es que nuestro ánimo se fortalece, no se agotará.[8] Seremos capaces de correr con resistencia, gracias a la paciencia. Jesús siempre decía: “Ten ánimo”, porque la carencia de ánimo puede traicionar la fe. Y Jesús sigue diciendo: “Ten ánimo, no desmayes. Yo estoy contigo”.
Por eso, nuestros ojos deben estar puestos únicamente en Él para seguir su dirección, porque la perspectiva de Jesús es distinta a la nuestra, que es limitada. En consecuencia, tenemos que caminar mirando al invisible, viendo con los ojos de la fe con certeza y no como si fuera una ilusión.
Amada iglesia, nada de lo que tú haces en fe es en vano; absolutamente nada. ¿Podrías prepararte para empezar a ver los resultados de cada una de tus siembras? Esto se asemeja a construir castillos en el aire, a soñar despierto y confesar lo que creemos, porque un día eso que estás imaginando, Dios te va a permitir tenerlo como algo tangible. Ese sueño se hará realidad.
Nosotros no vamos tras utopías, avanzamos viendo al Rey de reyes y Señor de señores. Tenemos una esperanza segura y una meta alcanzable por medio de la fe en Jesucristo. En la medida en que podamos mantener la mirada puesta en lo alto, alcanzaremos los sueños de Dios para nuestra vida. La presencia de Dios va contigo a donde quiera que vayas, porque lo que recibes de Él como algo invisible se hará visible donde quiera que estemos.
Su mirada se convierte en tu mirada y tienes a un Dios Todopoderoso, porque así se presentó ante Abraham.[9] Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios. Dios añade todo aquello por lo que has estado creyendo. Dios dijo: “Anda delante de mí y sé perfecto”; no dijo “anda adelante de mí”. Entonces, como tu mirada está en Él, que es Todopoderoso, Él guía tus pasos y te conduce; no quites la mirada, camina de frente viendo a Dios, aunque des la espalda a las situaciones, solo confía y sigue Sus pasos. Sigue su dirección y no dejes de verlo en todo tiempo.
Porque no hay ningún problema, amada iglesia, en que nosotros caminemos de espaldas. No, es que cuando tú estás delante de Dios, Él es quien te dirige. Solo de esa manera, Su mirada se convierte en tu mirada. Dios no permitirá que tropieces; tu Padre Celestial tiene cuidado de ti. Y si Él te está diciendo que aprendas a vivir una vida delante de Él, es porque ahí radica la clave de todas tus victorias.
Como humanos no somos perfectos, pero cuando aprendemos a caminar y vivir delante del Señor, Él perfecciona aquellas cosas en nuestra vida que muchas veces no nos permiten avanzar. El Espíritu Santo que llena tu vida, sana tu cuerpo y te sigue restaurando, no lo miras, pero lo puedes sentir y tienes las evidencias tangibles de Su presencia.
[1]Hebreos 11:24-27 (RVR960): 24Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, 25escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, 26teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. 27Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.
[2]Hebreos 11:27 (TLA): Moisés confió en Dios y, por eso no le tuvo miedo al rey ni se rindió nunca. Salió de Egipto, y actuó como si estuviera viendo a Dios, que es invisible.
[3]Juan 20:29 (RVR1960): Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.
[4]Hebreos 11:3 (RVR1960): Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.
[5]Hebreos 11:1 (RVR1960): Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
[6]Hebreos 11:6 (RVR1960): Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.
[7]Romanos 8:24-25 (RVR1960): 24Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? 25Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.
[8]Hebreos 12:1-3 (RVR1960): 1Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. 3Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar.
[9]Génesis 17:1 (RVR1960): 1Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto.
Temas relacionados:
Dicha | Esperanza | Maltrato | Paciencia | Riqueza