20 años Casa de Dios

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Hablar sobre estos 20 años de servicio al Señor es emocionante, ya que en todo momento Él nos ha demostrado Su respaldo. Hemos sido testigos de lo que Él es capaz de hacer con aquellos que le obedecen y están dispuestos a todo con tal de hacer Su voluntad. Son incontables las experiencias que hemos vivido con mi familia, que creció junto con el ministerio, y con los fieles amigos y servidores que se han unido al equipo. Puedo asegurar que medio de todo el trabajo y los proyectos que hemos sacado adelante, hay una constante, la fidelidad del Señor al ver nuestro anhelo por hacer discípulos a las naciones.

Casa de Dios nació cuando una familia de amigos me pidió que nos reuniéramos para compartir la Palabra del Señor. Acepté, y todo comenzó con tres familias, mi esposa y yo, en la sala de la casa de uno de ellos. Lo demás es historia a la vista de todos: el esfuerzo, los resultados, la visión, el crecimiento, los traslados desde esa casa a un hotel capitalino, luego a la Cámara de Industria, a la Bodeguita, al templo Pinula y al templo Fraijanes, todo por la sobrenatural multiplicación que vivíamos debido a la enorme cantidad de personas que anhelaban cambiar su vida al tener un encuentro íntimo con el Señor.

Muchos de los proyectos que el Padre me ha revelado han tomado forma al dibujarlos en servilletas y compartirlas con el equipo. Así tomaron forma los diseños de los templos, la estructura del Modelo de Jesús que luego implementamos para cuidar a las personas y hacer discípulos, y las cruzadas de milagros que se llamaron Noches de Gloria.  Así, paso a paso, el Señor nos guió para compartir la fresca unción que nos daba para sanar y dar esperanza, además de convertirnos en un ministerio que ofrece formación en valores, que hace discípulos y los consolida como servidores dispuestos a dar la vida por sus amigos. Porque el fundamento de Casa de Dios es la manifestación de Su presencia con milagros y prodigios, y el trabajo apasionado por ganar a las naciones para Cristo. ¡Dios me dijo que oráramos por obreros porque la cosecha ya está lista! Y eso es lo que hacemos, orar y trabajar por formar obreros que se unan a la tarea de transformar y bendecir la vida de las personas. Somos una iglesia que confía en el Señor y le obedece. Si Él nos pide que organicemos cruzadas de milagros, las organizamos; si nos pide que hagamos programas de televisión y de radio, lo hacemos; si nos manda construir templos para que Sus hijos que congreguen, los construimos.

Avanzamos por fe, trabajando en equipo, cada uno dando lo mejor de sus talentos, aprovechando las oportunidades que ofrece un ministerio en constante crecimiento. De esa forma hemos sido testigos de muchos testimonios de superación; hemos visto crecer y prosperar a muchos líderes, servidores y miembros de la congregación. ¡Ha sido maravilloso ver cómo se cumple la promesa del Señor, quien ha puesto sobre mucho a los que han demostrado ser fieles en todo momento!

Estos primeros 20 años solamente son el inicio de lo que Él desea que hagamos en Su nombre. Han sido dos décadas impresionantes de la mano del Señor, aprendiendo, buscando Su sabiduría, disfrutando de Su presencia.

En mi caso, han sido 32 años de servirlo, desde el día que le entregué mi vida y acepté el reto de ver más allá de mis limitaciones y concentrarme en Su poder y misericordia. ¡Anímate! Si Dios pudo hacer algo grande conmigo y a través de mí, te aseguro que también lo hará contigo y a través de ti. ¡No veas tus limitaciones, enfócate en los dones que has recibido y que puedes poner a disposición de Su voluntad! Claro que vendrán dificultades, pero recuerda que si Él está contigo, todo es posible. La oportunidad más grande de mi vida fue recibir al Señor en mi corazón, y ahora te invito a que tú hagas los mismo, acéptalo y prepárate a vivir la hermosa transformación de tu vida.

Cuando inicies tu caminar a Su lado, notarás que todo a tu alrededor quizá seguirá igual, pero tu percepción cambiará; te sucederá como a mí que ya no veía problemas sino oportunidades, no veía pecado sino personas necesitadas de perdón y aceptación. Lo que un dogma no hace, Dios puede hacerlo, ya que Jesús no es una religión, sino quien anhela amarte y renovarte.

¡Gracias, Padre por estos 20 años de fe, amor y servicio! ¡Gracias por Tu respaldo, por Tu misericordia y fidelidad! ¡Gracias por todo lo que hemos recibido de Tus manos y por lo que recibiremos, porque sabemos que solamente estamos iniciando la historia que juntos escribiremos para Tu honra y gloria!

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