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Casa de Dios

Medio tiempo

Pastor Sergio Hornung

09 de junio de 2026

Tiempo de lectura: 5 minutos

El medio tiempo es un instante clave, importante y estratégico en un encuentro deportivo, porque los entrenadores toman este momento para hacer los cambios, plantear las estrategias y modificar los sistemas para ganar un partido en el tiempo restante.

Tiempo de hacer los cambios

Al igual que en los encuentros deportivos, en la vida podemos estar jugando en cancha visitante, con el público en contra. Vamos a tener que jugar con el árbitro en contra, incluso con el marcador en contra, y podemos ir perdiendo. Pero yo he venido a decirte en el nombre de Jesús que estos próximos seis meses vas a tener tu remontada. Será como una revancha donde nuestro entrenador, el Espíritu Santo, está haciendo cambios en tu vida para que la segunda parte del año sea mejor que la primera.

Querido amigo, el partido que estás jugando en tu empresa y en tu negocio, en la iglesia y tu ministerio, así como en tu salud, no ha terminado, está a la mitad y no será fatal, porque tus resultados son parciales. La buena noticia es que, si Jesús está con nosotros, le vamos a poder dar vuelta a este partido.

Vamos a un nuevo intento

La Biblia dice que Pedro estuvo de pesca toda la noche. Así como un día se divide en dos tiempos, el día y la noche. Pedro se había pasado la mitad del día en el mar sin tener resultados pescando. Su primer tiempo del partido estaba a cero con un resultado desfavorable. Sus redes estaban vacías, la barca estaba vacía.[1]

Sin embargo, la historia enseña que Pedro tuvo su remontada y de igual modo, este año no vas a terminar con las redes vacías. Este segundo tiempo vas a tener tu remontada.

Prepárate para algo mejor

Primero, lava tus redes. Me encanta esta actitud de Pedro, porque Pedro no rompió sus redes, más bien las lavó. Aunque Pedro no había pescado nada, estaba lavando sus redes porque sabía que el segundo tiempo sería mejor que el primero.

Así que no tires la toalla como en el boxeo: no te rindas ni rompas tus redes. Lo que no ha salido bien, lo volveremos a intentar en el nombre de Jesús. Aunque quizá en tu negocio, en tu empresa, estos primeros seis meses estás como Pedro aquella noche, no has pescado nada. O quizás es en tu iglesia o tu ministerio donde el bote está vacío, las redes están vacías, no ha habido resultados. Amigo, no rompas las redes, es tiempo de lavarlas.

Es tiempo de lavar las redes de tu matrimonio, de tu ministerio, de tu empresa. Esta es una casa de valientes, hombres y mujeres de fe, que saldrán del medio tiempo, y lo volverán a intentar en el nombre de Jesús.

Rinde todo a Jesús

Lo segundo que harás es darle tu bote a Jesús, como lo hizo Pedro. Si quieres remontar el marcador y darle la vuelta al partido, algo que debes hacer en este medio tiempo es darle tu bote a Jesús. El bote para Pedro no era solo un medio de transporte, era la forma en la que Pedro se ganaba la vida, era el instrumento de trabajo, su posesión más importante. Era su sustento, representaba la provisión para su familia.

Muchos cristianos le han entregado su vida a Jesús, pero todavía no le han entregado todo. No me digas que Jesús tiene tu bote si todavía no diezmas, ni terminas esa relación en yugo desigual; si aún no te arrepientes de ese pecado escondido y sigues sin perdonar a ese hermano que te ofendió.

Cuando Jesús tiene tu bote, significa que tiene el control de tu vida. Cuando tú le entregas tu vida a Jesús, Él es tu salvador, y ahora es tu Señor. Y eso es una gran diferencia. Si tú quieres darle la vuelta al partido, Jesús debe ser tu rey, todo para ti. Por esta razón, algunas veces necesitamos una noche como la de Pedro para entender que, sin Jesús en el control total, no vamos a darle la vuelta al partido que estamos viviendo en la vida.

Navega de nuevo

Jesús dijo que navegara hacia dentro del mar y echara sus redes de pesca de nuevo.[2] Esta es la tercera acción: boga mar adentro. Pedro no pescaba por hobby; era su profesión, se ganaba la vida pescando. Es lo que había hecho todos los días y era bueno haciéndolo.

Pedro decidió obedecer a Jesús e ir mar adentro, y eso lo cambia todo. Pedro no solamente escuchó a Jesús, también le creyó y obedeció su consejo. La Biblia dice que cuando oyes la Palabra, te llenas de fe. Pero cuando tú obedeces la palabra, tienes resultados y necesitamos hacer las dos cosas, porque la fe sin obras es muerta.

Tú eres el experto en tu campo, pero Jesús es rey de reyes y Señor de señores, el Dios todopoderoso. Entonces, cuando tú te encargas de obedecer, Dios se encarga de los resultados.[3] Jesús fue claro: si seguían instrucciones, los resultados serían diferentes.

Tu pronóstico es bueno

No obstante, era de mañana y todo pescador sabe que el mejor tiempo para pescar era la noche; las circunstancias eran más difíciles, tenían todas las estadísticas en su contra.

Jesús dice con la misma red, con el mismo bote, ve al mismo lago y tendrás resultados. La lógica dice: si es el mismo año, el mismo trabajo, el mismo jefe. La razón señala que sigues en la misma familia, los mismos hijos, los mismos problemas y nada va a cambiar. Es posible que sigas el mismo tratamiento, con el mismo doctor, y todo luce difícil.

Pero recuerda, en medio de esa lucha, aun con dudas y con temores, Pedro toma una decisión y parece decir: Señor, no entiendo lo que me estás diciendo. Toda la noche lo he intentado y nada ha sucedido. Pero en tu Palabra, echaré la red.

Quizá estos primeros seis meses del año no han sido tu mejor temporada. Ha llegado el medio tiempo y estás perdiendo el partido con muchas cosas en tu contra. Pero quiero que tú también te llenes de fe y le digas: Señor, no entiendo. Y como Pedro puso su fe en la palabra de Jesús y obtuvo la mejor pesca de su vida, con esta palabra te animo a que eches tu red. Vas a tener tu remontada, le darás la vuelta al partido. Lo mejor del 2026 no ha quedado atrás, viene adelante en el nombre de Jesús.

En conclusión, Dios está cambiando la estrategia, pero hay cosas que tú tienes que hacer. Jesús dice: ¡Tú, rema en el bote, y te lo lleno de peces! Boga mar adentro. No es tiempo de romper tus redes, amigo. ¡Prepárate, vuélvelo a intentar! No tires la toalla de tu matrimonio. Papá y mamá, no asumas una derrota por tus hijos. No pierdas la esperanza.

Finalmente, el hijo pródigo regresará a casa, hallarás la oveja perdida, ninguno se perderá; podrás decir como Josué: “Mi casa y yo serviremos al Señor”. Bendigo todo lo que emprendas y declaro con fe que el resto de tu año va a ser lo mejor de tu vida.

Referencias

[1]Lucas 5:1-3 (RVR1960): Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. 

[2]Lucas 5:4 (RVR1960): Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.

[3]Lucas 5:5-7 (RVR1960): Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. 

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