06 de marzo de 2026
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“Hay más dicha en dar que en recibir”. Hechos 20:35 (NVI)
El pasado domingo 22 de febrero iniciamos como iglesia la serie “Amar es Compartir”; un tiempo para recordar que la generosidad es el lenguaje del Reino de Dios.
Jesús nos enseñó en Mateo 22:36–40 a amar a Dios y amar al prójimo. Ese amor no se queda en palabras; se expresa en corazones dispuestos en servir y bendecir a los demás. No es solo un acto aislado, sino una actitud que transforma la manera en que vivimos, pensamos y nos relacionamos con los demás.
Tres actitudes que mueven al mundo
En la parábola del buen samaritano (Lucas 10:25–37), Jesús nos muestra tres maneras de responder ante la necesidad. El pastor Cash Luna, basado en la Palabra de Dios, nos enseñó a ser sabios en la forma en la que tomamos las decisiones:
Cada día elegimos cómo vivir. No decidir, también es una decisión.
La generosidad no nace de la obligación, sino de un corazón transformado por amor. Cuando ese amor se transforma en acción, se convierte en impacto.
En Casa de Dios, entendemos que ese amor se vive con hechos. La generosidad va más allá de recursos materiales: es dar tiempo, servir con disposición, extender gracia y sembrar palabras de esperanza. Es reflejar el corazón de un Dios que no escatimó, sino que dio lo mejor: a Su Hijo (Juan 3:16).
El domingo 1 de marzo, se realizó la primera jornada de donación junto a nuestro Banco de Alimentos, (que llevamos a cabo todos los primeros domingos de cada mes) como una expresión práctica de este mensaje y una oportunidad para convertir el amor en acción. Duplicando el impacto, las personas donaron: frijol, avena, Maseca, arroz, pastas, leche, azúcar, aceite e Incaparina.
La serie concluirá el domingo 5 de abril, en nuestro Domingo de Resurrección, una fecha especial para agradecer a Dios por lo que ha hecho en nuestros corazones y en nuestra comunidad.
En Casa de Dios somos generosos.
Desde sus inicios, hace 20 años, Innovación Social ha brindado 25,288,436 tiempos de comida a personas en situación de vulnerabilidad, beneficiando a 109,279 personas a través de programas enfocados en educación, alimentos, rehabilitación, gestión de riesgos, jornadas médicas, así como el diagnostico UNO K.
Pero más allá de las cifras, cada historia refleja lo que sucede cuando una iglesia decide amar con hechos. Como nos enseña Proverbios 11:25 (NVI): “El generoso prosperará; el que reanima a otros será reanimado.”
Si deseas sumarte, puedes donar alimentos, servir como voluntario o compartir esta iniciativa. Cada gesto cuenta.
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