El sueño es fundamental para la salud física y mental. Durante el descanso, el cuerpo y el cerebro llevan a cabo funciones esenciales que impactan nuestro bienestar general; por esta razón, dormir es algo bueno. Dios hizo caer en sueño profundo a Adán y, mientras dormía, realizó una profunda operación en su vida.[1]
Mientras dormimos, Dios está creando algo favorable para nuestra vida. Hay personas que han estado orando y pidiéndole al Señor una buena idea de negocio, algo para emprender y, en medio de su descanso, Dios las sorprenderá con una idea que nadie ha imaginado.
En medio de la tormenta, Jesús está durmiendo en la barca; eso significa que cuando Él está con nosotros no hay nada de qué preocuparse.[2] Los discípulos vinieron angustiados y despertaron a Jesús; luego Él los reprendió por su falta de fe. Lo mismo ocurre cuando pensamos que Dios no está escuchando en medio de una crisis. Dios se va a levantar y será favorable para tu familia y se hará una gran bonanza en tu casa. Dios es quien a su amado le da el sueño y aun opera mientras uno duerme.[3] Mientras descansas Él traerá tu bendición.
Dios conoce las circunstancias que te rodean cuando te duermes preocupado o angustiado. Por consiguiente, acuéstate en paz, porque dormir activa tu confianza. Aprende a vivir confiado.[4] En medio de tu descanso se activa tu confianza. Entretanto, mientras algunos duermen, se activan la ansiedad, la depresión, la angustia y el insomnio. De esa cuenta, hay personas que no logran conciliar el sueño.
Un diagnóstico médico nos puede quitar el sueño, pero hay un diagnóstico más poderoso, el que dice que por Su llaga fuimos nosotros curados; recibe tu sanidad en el nombre de Jesús. Confiesa: «Dios mío, fortaleza mía, en ti confiaré. Tú eres mi escudo, escudo, el fuerte de mi salvación. Tú eres mi roca y mi libertador».
Literalmente, Jacob decide acostarse en la tierra y pone por cabecera una piedra con forma de almohadita, un tanto dura.[5] Pero a pesar de eso, empieza a soñar y en esa noche empieza a ver a Dios permitiéndole acceder a los recursos del cielo disponibles para bajar a la tierra. Cuando dices: No soporto más; el Señor te dice: «Esta leve tribulación momentánea produce en ti, un cada vez más eterno peso de gloria». En ese sueño profundo aprende lo importante que es soñar y cobrar nuevas fuerzas físicas, emocionales y espirituales, porque soñar activa tu fe.
En medio de lo difícil que te atormenta, Dios ya sabe que algo más glorioso está por ocurrir. Dios te libera del peso que llevas sobre tus hombros. Cuando tú empiezas a soñar, puedes ver lo grande que Dios tiene para ti y lo vasto que es tu Padre celestial; así empieza a activarse la fe. Entonces, agrega algo más a ese sueño que ya tienes. ¡Sueña en grande! Un solo sueño de Dios hará que tu pesadilla desaparezca.
Un padre de familia va hacia su casa acompañado de Jesús para que ore por su hija enferma. En el camino, unos hombres le dicen: «Ya no molestes al maestro, tu hija ha muerto». Debes saber que tu petición nunca causará molestia para Jesús.
—No temas—, fue la respuesta de Jesús, —tu hija no ha muerto, solo duerme—.
Vengo a decirte que el sueño que tenías no ha muerto, solo hay que despertarlo; cuando sueñas, puedes creer. No te conformes con una pequeña parte de tu sueño; Dios tiene algo más grande para ti, tu familia y tu negocio.
Duerme en paz, sueña y activa tu fe; ahora tienes que aprender a velar en oración porque hay esperanza para tu vida. Cuando Jacob despierta de su sueño, Dios le dice: «Yo estoy contigo». Ahora Jacob sabe que del cielo bajarán sus bendiciones para cumplir las promesas divinas. En medio de tu angustia, ten presente que la misma tierra que te vio llorar te verá reír, porque la vas a conquistar. Nuestras peores pesadillas se convertirán en nuestros mejores sueños porque tenemos un Padre bueno.
Recuerda, cuando nos mantenemos velando en oración, evitamos la tentación, porque la carne es débil, pero el espíritu está dispuesto para Dios.[6] En medio de la oración hay poder y todo lo que pidamos al Padre en oración, nos lo dará. Amada iglesia, la oración no es consuelo de tontos, es tu arma más poderosa. En medio de la crisis te puedes bloquear y dejas la oración porque la carne es débil para resentirse, pero no olvides que el espíritu sí está dispuesto.
Pedro, el apóstol, señala que nuestro adversario anda como si fuera un león rugiente.[7] Ese león es carnívoro, así que mientras más satisfacemos nuestra carne, podemos ser una presa más accesible para sus objetivos. Pero cuando te enfocas en lo que Dios quiere de tu vida, ya no eres apetecible, ni débil para tu enemigo. Es tiempo de velar —insistió Jesús—. Porque hay tiempos para estar bien despierto y dejar de dormir. Cuando velas en oración, cubres a tu familia y tus bienes contra explosiones dañinas que mutilan como campo minado.
Cada vez que has decidido levantarte de madrugada a orar por tu familia, estás evitando que el enemigo les ponga una trampa para dañarlos. Más que una opción, velar es una responsabilidad, porque activa tu oración. Jacob, en su sueño, veía ángeles que bajaban y subían al cielo, porque era Dios diciendo: Tengo ángeles a tu favor para tu protección y provisión, pero debes pedirlos en oración porque están a tu servicio.
Dormir, soñar y velar es el balance perfecto. Jesús enseñó que, si somos fieles sembradores, mientras dormimos la semilla brotará y seguirá creciendo.[8] Ya sea que duermas o estés despierto, si has sembrado, la tierra da su fruto y tendrás una nueva cosecha. Así opera el reino de los cielos; si siembras, tienes la esperanza del tiempo de la cosecha.
Cada semilla, cada siembra, cada ofrenda que tú has presentado aquí en el altar sirve como memoria en los cielos para poder bendecirte a ti y a toda tu familia. Amada iglesia, ha llegado el tiempo no solo de tu cosecha, sino de tu respuesta porque Jesús trae salvación, sanidad y esperanza. Jesús dijo: Cuando oras en secreto, tu Padre te recompensará en público.[9 Esto significa que velar en oración atrae la recompensa que Dios te dará.
Finalmente, podemos dormir tranquilos, confiar en un sueño grande y estar listos para velar y orar, recibiendo públicamente la recompensa de lo sembrado en secreto. Puedes dar el primer paso a la liberación, invitando a Jesús a tu vida. Él cambiará la pesadilla en un sueño apacible, libre de angustia y ansiedad.
[1]Génesis 2:21 (RVR1960): Entonces Jehová Dios hizo caer sueño profundo sobre Adán. Y mientras este dormía, tomó una de sus costillas y cerró la carne en su lugar. Y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo a una mujer y la trajo al hombre.
[2]Mateo 8:23-27 (RVR1960): Y entrando Él en la barca, sus discípulos le siguieron. 24Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero Él dormía.
25 Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! 26 Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. 27Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es este, que aun los vientos y el mar le obedecen?
[3]Salmos 127:1-2 (LBLA): Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican; si el Señor no guarda la ciudad, en vano vela la guardia. Es en vano que os levantéis de madrugada, que os acostéis tarde, que comáis el pan de afanosa labor, pues Él da a su amado aun mientras duerme.
[4]Salmos 4:8 (RVR1960): En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo Tú, Jehová, me haces vivir confiado.
[5]Génesis 28:10-13 (RVR1960): Salió, pues, Jacob de Beerseba, y fue a Harán. 11Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto; y tomó de las piedras de aquel paraje y puso a su cabecera, y se acostó en aquel lugar. 12 Y soñó: y he aquí una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella. 13Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia.
[6]Marcos 14:38 (RVR1960): Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.
[7]1 Pedro 5:8 (RVR1960): Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;
[8] Marcos 4:26-29 (NVI): Jesús continuó: «El reino de Dios se parece a quien esparce semilla en la tierra. Sin que este sepa cómo, y ya sea que duerma o esté despierto, día y noche brota y crece la semilla. La tierra da fruto por sí sola; primero el tallo, luego la espiga y después el grano lleno en la espiga. Tan pronto como el grano está maduro, se le mete la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha».
[9]Mateo 6:6 (RVR1960): Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
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