En nuestro país tenemos dos ciclos climáticos que son invierno y verano. En otras partes del mundo se marcan bien las cuatro estaciones con el otoño y la primavera. La Biblia dice que todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su temporada.[1] La vida también tiene temporadas específicas, pero todas tienen un propósito para que sigamos aprendiendo y Dios siempre está en medio de ellas.
Pedro fue un destacado alumno en la escuela de la oración y aprendió a dirigirse al Padre después de pedirle a Jesús que les enseñara a orar.[2] Así aprendió que nuestro Padre respondería cada una de sus oraciones. También Jesús les había enseñado que si oran al Padre en secreto, recibirían recompensa en público.[3]
De esa cuenta, el Padre le reveló a Pedro quién era Jesús.[4] En ese momento, se marcó un cambio de temporada, con un nuevo nombre que significa ser una roca, y se le concedieron las llaves del reino de los cielos.[5] Ahora, se preparaba para alcanzar un nuevo perfil.
Debemos estar preparados para adaptarnos a cada estación. Pedro debía entrar a una nueva lección que era caminar en fe, y su práctica fue en medio de una tormenta.[6] Desde su nuevo llamado, quería hacer todo lo que viera en Jesús y por eso caminó sobre el mar, pero dudó y Jesús vino a rescatarlo; la experiencia fue un gran aprendizaje. Porque ninguna temporada puede ahogar el propósito que tú y yo tenemos.
Jesús le llamó hombre de poca fe, pero no le quitó las llaves del reino, ni le cambió de nombre, porque su propósito estaba intacto y no fue sustituido. Es importante continuar y, no importa la situación que estemos viviendo, el Señor no se va de la temporada que tú y yo vivimos.
Pedro pasó por la tristeza más profunda cuando entendió que había fallado, al estar bajo presión, faltando a lo que le había prometido a Jesús.[7] Sin embargo, todo tiene un propósito para crecer en fe, aun cuando todo parecía que estaba perdido porque llegó al extremo de negar a Jesús.[8] Pedro vivió una de las escenas más tortuosas que uno de los discípulos pudo experimentar y lloró amargamente. Las emociones estaban en un punto álgido y solamente expresaban que sus convicciones no estaban firmes.
No obstante, dice la Biblia que Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos.[9] Jesús siguió trabajando el corazón de Pedro y no lo iba a soltar hasta cumplir su propósito, como estaba planeado. De igual modo, hay sueños en ti que el Señor ha despertado, y se van a cumplir mediante una transformación de tu vida.
Desde la playa, Jesús les dijo a los discípulos en dónde podían hallar los peces y ellos siguieron sus instrucciones y tuvieron una pesca fructífera. Pedro reconoció a Jesús y se tiró a nadar para llegar rápido a la orilla, donde ya había fuego, esperando que bajaran los peces.[10]
Esta era la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos después de haber resucitado de los muertos.[11] Significa que Dios no se cansa de buscarnos, porque las temporadas pasan, pero el propósito permanece.
Jesús había dicho que oraba por Pedro, y no se quedaría en la temporada de haberlo negado; saldría de allí a una nueva estación en su vida para que la Palabra sembrada en su corazón pudiera florecer. Dios nos diseñó para levantarnos de cualquier circunstancia y seguir adelante. Jesús vuelve a buscar a Pedro para confirmarle Su amor y demostrarle que no era el final de su vida; lo tomó aparte y le pregunta si lo ama. Pedro sigue el diálogo con afirmaciones para que Jesús lo confirme en su propósito de ir y apacentar a Sus ovejas.[12]
Finalmente, en cualquier temporada, camina con fe aunque no sepas por dónde vas; confía en cada paso hasta ver la luz. Es necesario vivir los procesos porque tus convicciones están siendo formadas. Así es como Dios nos restaura, pero continúa con nosotros y las pérdidas no son el final del camino. El Señor seguirá bendiciendo tu vida hasta formar al hombre que cumpla su propósito. ¡Las temporadas pasan, el propósito permanece!
[1]Eclesiastés 3:1 (RVR60): Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Versión (NTV): Hay una temporada para todo, un tiempo para cada actividad bajo el cielo.
[2]Lucas 11:1 (RVR1960): Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.Mateo
[3]Mateo 6:6 (RVR1960): Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
[4]Mateo 16:13-15 (RVR1960): Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? 14Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. 15Él les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? 16Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. 17Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.
[5]Mateo 16:18-20 (RVR1960): Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. 19Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos. 20Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo.
[6]Mateo 14:25-36 (RVR1960): Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. 26 Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. 27 Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!
28 Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. 29 Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. 30 Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! 31 Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? 32 Y cuando ellos subieron en la barca, se calmó el viento.
[7]Lucas 22:31-34 (RVR1960): Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; 32pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos. 33Él le dijo: Señor, dispuesto estoy a ir contigo no solo a la cárcel, sino también a la muerte. 34Y él le dijo: Pedro, te digo que el gallo no cantará hoy antes que tú niegues tres veces que me conoces.
[8]Lucas 22:54-62 (RVR1960): Y prendiéndole, le llevaron, y le condujeron a casa del sumo sacerdote. Y Pedro le seguía de lejos. 55Y habiendo ellos encendido fuego en medio del patio, se sentaron alrededor; y Pedro se sentó también entre ellos. 56Pero una criada, al verle sentado al fuego, se fijó en él, y dijo: También este estaba con él. 57Pero él lo negó, diciendo: Mujer, no lo conozco. 58Un poco después, viéndole otro, dijo: Tú también eres de ellos. Y Pedro dijo: Hombre, no lo soy. 59Como una hora después, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente también este estaba con él, porque es galileo. 60Y Pedro dijo: Hombre, no sé lo que dices. Y en seguida, mientras él todavía hablaba, el gallo cantó. 61 Entonces, vuelto el Señor, miró a Pedro; y Pedro se acordó de la palabra del Señor, que le había dicho: Antes que el gallo cante, me negarás tres veces. 62Y Pedro, saliendo fuera, lloró amargamente.
[9]Juan 21:1-3 (RVR1960): Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera: 2Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos. 3Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada.
[10]Juan 21:4-13 (RVR1960): Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús. 5Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No. 6Él les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces. 7Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar. 8Y los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red de peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos. 9Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan. 10Jesús les dijo: Traed de los peces que acabáis de pescar. 11Subió Simón Pedro, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió. 12Les dijo Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor.13Vino, pues, Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado.
[11]Juan 21:14 (RVR1960): Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos.
[12]Juan 21:15-19 (RVR1960): Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos. 16Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas. 17Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas. 18De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras. 19Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme.
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