En el inicio de esta serie aprendimos que lo básico es convertirnos en buena tierra para dar fruto al ciento por uno, con la buena semilla de la Palabra de Dios. Pero si tu prioridad está en el afán y el engaño de las riquezas se ahogará la semilla y no habrá fruto en tu vida, tanto en lo material como en lo espiritual.
En el hogar de Marta y MarÃa habÃa una visita extraordinaria. MarÃa estaba sentada a los pies del Maestro Jesús y ella se encontraba asimilando cada una de sus palabras. En tanto, Marta, su hermana, corrÃa con los quehaceres de hospitalidad, pero estaba molesta porque su prioridad le hizo turbarse y reclamar la falta de ayuda de su hermana.[1]
Todos tenemos múltiples tareas que pueden generar preocupación, pero MarÃa se decidió por la mejor parte, mientras Marta se deslizó a los oficios, pero cayó en afán, en reclamo, generó un malentendido y emocionalmente se alteró, se dejó absorber en autosuficiencia sin haber anticipado un pedido de ayuda. Pobrecita Marta, hizo crecer su problema sin valorar la dimensión de la visita de Jesús a su casa y generó un ambiente cargado de tensión.
Un antÃdoto contra el afán y las preocupaciones es la sencillez y esa es la base de la felicidad, en lugar de complicar las cosas, puedes llenarte con nuevos sueños, con ilusión y un mejor enfoque de la vida. Para eso es necesario aprender a pedir y orar, porque no hay cosa más bella que vivir una vida libre de afán confiando en la provisión de Dios.[2] Si has estado sin afán en la escasez, no habrá otra cosa que te pueda afanar cuando tengas lo que has pedido.
Cuando el hecho de pedir en oración entra a tu corazón, el afán, la ansiedad y las preocupaciones salen huyendo. La paz de Dios gobernará tu mente y tu corazón por la confianza en el Padre, asà como lo hizo el profeta ElÃas ante los retos de su vida.[3]
Hemos atacado el engaño de las riquezas y ahora quitamos la máscara del afán porque si nos enfocamos en el reino de Dios todas las cosas serán añadidas.[4] Recuerda, no te perseguirá lo malo una y otra vez, sino que te seguirá el bien y la misericordia de Dios.[5]
El rey David sufrió el menosprecio de su familia, cometió muchos errores, pero hizo una afirmación: he visto de todo en esta vida, pero no he visto un justo desamparado ni sus descendientes que mendiguen el pan.[6]
Vive confiado según el buen ejemplo de David que en medio de la guerra confesaba: en paz me acostaré;[7] pues Dios trabaja y resuelve a tu favor, aun mientras duermes.[8] Sobre todo, enseña a tus hijos que tenemos un buen Padre. Si tus hijos piden y no tienes para darles en ese momento, oren juntos para que aprendan que hay un Padre soberano sobre todos, y es Él quien nos dará lo que pidamos.
Finalmente, decide pasar del extremo de una vida llena de afán que genera tensión y enfermedad a una vida llena de fruto, donde el Padre es glorificado y nos autoriza a pedir todo lo que necesitemos. Eso es pasar del lado ‘A’ hacia el lado ‘B’, donde todo esfuerzo es bendecido cuando Dios está presente en tu vida y Él como buen Padre nos dará todas las cosas.
[1]Lucas 10:38-42 (RVR1960): Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenÃa una hermana que se llamaba MarÃa, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oÃa su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y MarÃa ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.
[2]Filipenses 4:6-7 (RVR1960): Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
[3]Santiago 5:16-18 (RVR1960): Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. ElÃas era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto.
[4]Mateo 6:24-34 (RVR1960): Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió asà como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste asÃ, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Asà que, no os afanéis por el dÃa de mañana, porque el dÃa de mañana traerá su afán. Basta a cada dÃa su propio mal.
[5]Salmos 23 (RVR1960): Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mà en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los dÃas de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos dÃas.
[6]Salmos 37:25 (RVR1960): Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan.
[7]Salmos 4:8 (RVR1960): En paz me acostaré, y asimismo dormiré; Porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado.
[8]Salmos 127:1-2 (LBLA): Si el SEÑOR no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican; si el SEÑOR no guarda la ciudad, en vano vela la guardia. Es en vano que os levantéis de madrugada, que os acostéis tarde, que comáis el pan de afanosa labor, pues Él da a su amado aun mientras duerme.
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