Según el diccionario, esperanza significa confianza de lograr una cosa o bien que se realice algo que deseas. Entonces, esperanza es igual a confianza, más un tiempo de espera. Lo curioso es que, como seres humanos, nos cuesta mucho ejercer esa espera y tener esa paciencia para que suceda algo. Este día tengo buenas noticias para ti: Hay esperanza en medio de tu situación. Hay esperanza en medio del diagnóstico desfavorable, porque la palabra del Señor dice que vas a reverdecer y serás como una planta nueva.[1]
¿Qué esperanza tienes en medio de lo que está aconteciendo a tu alrededor? Para Dios un día es como mil años.[2] Lo que a nosotros nos podría llevar algo en muchos años, a Dios le tomará posiblemente días. Y lo que a nosotros nos podría llevar días, el Señor lo puede realizar en minutos o segundos. Sabemos que el Señor no retarda Su promesa y en la Escritura existen 3573 promesas para los hijos de Dios. Por lo tanto, la presencia de Dios no te dejará hasta cumplir sus promesas.[3] Entonces, no perdamos la esperanza.
Esperanza contra esperanza significa que, aun cuando no hay motivos para tener esperanza, hay que seguir creyendo en las promesas que descubres cuando lees la Palabra de Dios.[4] Cuando oramos, hablamos con Dios y, cuando leemos Su Palabra, Él habla con nosotros. Por eso, constantemente Jesús repetía: “Escrito está”. Cuando estaba en la cruz, Jesús tuvo sed y le dieron a beber vinagre; allí literalmente se cumplió lo que estaba escrito en los Salmos. Si entendiéramos lo que está escrito de parte de Dios para nuestras vidas, aquello que él ha preparado para nosotros, dejaríamos de estar buscando respuesta a nuestras preguntas en cualquier lugar.
«Abraham no se debilitó en su fe al considerar su cuerpo que estaba ya como muerto, siendo de casi 100 años, o la esterilidad de la matriz de su esposa Sara. Tampoco dudó por incredulidad de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido». Quiero decirte que Dios es sumamente poderoso. Para Él no existe nada imposible y cumplirá aquello que te prometió. Contra toda esperanza debemos creer en lo que esperamos. ¡No pierdas la esperanza! Lo que habías considerado como una pérdida se convertirá en la siembra que te permitirá recibir una cosecha.
Cuando lo confiesas con su boca y lo crees en su corazón, prepárate para ver el milagro por el cual estás creyendo, porque la esperanza no avergüenza.[5] El Espíritu Santo sella tu esperanza y se convierte en la garantía del amor de Dios en tu corazón. No hay nada más hermoso que entender que el Espíritu Santo está ahí para recordarte cada una de sus promesas y decirte: “No te preocupes, estamos contigo y vas a salir adelante”.
Amada iglesia, nuestra esperanza nos da seguridad y nos da firmeza. Es como un ancla que nos mantiene seguros. Cuando la tormenta se ponga complicada, tienes que saber que hay un ancla que te va a mantener a flote, te va a mantener firme.[6]
Cuando hay algo que no eres capaz de ver, es la oportunidad perfecta para que la esperanza se active, pero para que esa esperanza se pueda cumplir, necesita de la fe.[7] Recuerden que la fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. Quiere decir que la fe hace crecer nuestra esperanza.[8] Cuando tú estás dispuesto a creer en aquello que no ves, tu esperanza empieza a crecer.
Tenemos una iglesia de verdad bendecida, una iglesia que abre oportunidad para que tú y yo podamos servir al Señor. Y aquí hay un verso que es importante porque dice la Palabra del Señor que «Él no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiéndole servido a los santos y sirviéndoles aún. Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin».[9] Servimos sin pereza hasta el fin para plena certeza de la esperanza. Llenos de paciencia y fe, el servicio evidencia nuestra esperanza.
En síntesis, la Palabra del Señor nos enseña acerca de la esperanza, que aun cuando no hay motivos para tener esperanza, hay que seguir creyendo, es creer esperanza contra esperanza. Luego, la esperanza no avergüenza y también es nuestra firme ancla. La Biblia nos enseña que esperamos aquello que no vemos y así es la fe. Y luego lo que acabamos de leer, el servicio evidencia nuestra esperanza y nos da certeza de aquello que estamos creyendo.
Tikvá en hebreo significa esperanza, pero no como un deseo pasivo, sino como una fuerza activa y firme. Por lo general, pensamos en la esperanza como el sentimiento de que es probable que ocurra alguna cosa que deseamos. A diferencia de un deseo o anhelo, la esperanza en hebreo implica la expectativa de obtener lo que se anhela, ya que la palabra hace referencia a un “cordón” o una “cuerda”, y viene de la raíz hebrea kavah, que significa unir, recolectar, es decir: algo atado con una cuerda.
Esto nos da la idea de un objeto concreto: una cuerda tejida. Una cuerda no es solamente algo que vemos con nuestros ojos, sino que es algo que podemos agarrar con nuestras manos. En otras palabras, la esperanza es algo real, es algo a lo que podemos agarrarnos. La esperanza no está fuera de nuestro alcance. Ahora entiendo mejor que nunca por qué la esperanza no avergüenza.
En conclusión, cuando tú entiendes que la esperanza literalmente es una cuerda enviada desde los cielos para poder sostenerte, entonces podrás levantarte y avanzar de nuevo. Amada iglesia, en esta mañana hay cuerdas de amor para ti de parte del Señor.[10] Hay cuerdas que te van a sostener y te van a levantar.
Finalmente, esas cuerdas te abrazan, te sostienen y, sin darte cuenta, te guían también por si de repente pierdes el rumbo. No pierdas la esperanza. Nuestro Padre está acá para decirte, hijo, hija, yo te abrazo y te cuido.
[1]Job 14:7-9 (RVR1960): Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza;
Retoñará aún, y sus renuevos no faltarán. 8Si se envejeciere en la tierra su raíz, y su tronco fuere muerto en el polvo, 9al percibir el agua reverdecerá, y hará copa como planta nueva.
[2]2 Pedro 3:8-9 (RVR1960): Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. 9El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
[3]Génesis 28:15 (RVR1960): He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho.
[4]Romanos 4:18-21 (RVR1960): El creyó en esperanza contra esperanza, para llegar a ser padre de muchas gentes, conforme a lo que se le había dicho: Así será tu descendencia.
19Y no se debilitó en la fe al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara. 20Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, 21 plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido;
[5]Romanos 5:1-5 (RVR1960): Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; 2por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. 3Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; 4y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; 5y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.
[6]Hebreos 6:18-19 (RVR1960): Para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. 19La cual tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo.
[7]Romanos 8:24-25 (RVR1960): Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? 25Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos.
[8]Hebreos 11:1 (RVR1960): Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
[9]Hebreos 6:10-12 (RVR1960): Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún. 11Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, 12a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas.
[10]Oseas 11:4 (RVR1960): Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor; y fui para ellos como los que alzan el yugo de sobre su cerviz, y puse delante de ellos la comida.
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