22 de septiembre de 2026
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Es alarmante el estado mental de vivir preocupado cuando eres un hijo de Dios, y la mayor preocupación es la económica. Dios es nuestro proveedor, pero solemos decir unas cosas y no creemos con el corazón. Repetimos las escrituras sin ningún sentimiento ni entendimiento de lo que estamos diciendo. Pero si estamos preocupados teniendo a Dios, me cuestiono si realmente lo tenemos por Padre. Me pregunto si en realidad estamos viviendo como hijos y vivimos confiados en Dios, nuestro Padre.
En la muerte de Lázaro se observa una notable diferencia entre Marta y María.[1] Marta salió al encuentro de Jesús y parece que es la mujer de fe porque tenía fundamento doctrinal sobre intercesión y la resurrección de los muertos porque Jesús le ha dicho: «Tu hermano resucitará». Jesús le está hablando de que Él es la resurrección y la vida y quien cree en Él, aunque esté muerto, vivirá, pero el que está vivo no morirá.
Simplifiquemos; acuérdate de que tu mente te pertenece, tus pensamientos también y puedes hacer con tus pensamientos lo que quieras. Puedes simplificar las cosas o complicarlas… Le bajas de nivel a la complejidad o se lo subes; eso está en tu manera de pensar. De tal manera que, si tenemos la mente de Cristo, deberíamos pensar, haciendo las cosas complejas como si fueran sencillas. Entonces, lo complejo se tiene que volver sencillo. Jesús resumió en dos los diez mandamientos. Sintetizó la ley, diciendo que “si haces a otros lo que quieras que te hagan a ti”, esa es la ley y los profetas.
Marta tenía doctrina, aprendió acerca del poder de Dios, de la oración e intercesión, de la resurrección de los muertos, sabía de los acontecimientos futuros y también tenía la revelación que había recibido Pedro, que Jesús era el Mesías, el hijo de Dios; cuando Jesús le preguntó: Soy la resurrección y la vida, agregó: ¿puedes creer esto?[2] Entonces, tenía conocimiento doctrinal, pero le falló la fe ante su propia realidad.
Es común ver personas con la misma situación, llenas de conocimiento, de doctrina y revelación, pero su vida parece divorciada de estas. Tenemos más Escrituras de las que creemos. Esto es tener un saldo muy alto de conocimientos y pobres resultados. El enfoque debe ser balanceado entre el conocimiento y su aplicación, en hacer que la Palabra de Dios se haga viva en carne propia. El enfoque es hacer que la Palabra de Dios funcione para avanzar y no en tener profundidad teológica sin ningún progreso.
Jesús, conmovido, viene al sepulcro y ordena quitar la piedra.[3] Y es Marta quien se anticipa a recordar que su hermano llevaba cuatro días de muerto; su fe estaba siendo probada, pero su mentalidad ya estaba comprometida. Jesús tuvo que recordarle: ¿No te he dicho que si creyeres verás la gloria de Dios? Marta, parece que sabes más de lo que crees.
Todos tenemos múltiples preocupaciones y tareas. En nuestra vida diaria estamos rodeados de situaciones que provocan tensión. Nuestra tribulación y angustia se nota aunque pretendamos ocultarla. Quizá si nos preguntan, negamos la situación y no la compartimos porque la preocupación provoca distracción y confusión. Marta salió al encuentro de Jesús, pero no con fe, sino con argumentos.
En otra ocasión, Jesús visitó a Marta y María. María, sentada a los pies de Jesús, escuchaba atentamente mientras Marta estaba ocupada y afanada con los quehaceres de la hospitalidad, hasta que reclamó que necesitaba ayuda de su hermana.[4]
Todos tenemos múltiples preocupaciones y tareas en nuestra vida diaria. Estamos rodeados de situaciones que provocan tensión; basta de cada día su propio mal, su propio afán. El afán de un día está bien; el de dos días, ya es problema. Me voy a preocupar por lo que voy a hacer hoy, pero no por lo que me toca hacer mañana. Y para evitar esa preocupación del mañana, lo mejor es planificarlo.
Cuando despiertes y venga una preocupación a la mente, no te muevas de allí hasta encontrar una promesa de Dios que la resista y te levante de la cama, porque por cada preocupación que tienes hay una promesa de Dios que la resuelve, si realmente la crees.
Se debe cumplir con la responsabilidad sin tener un estado emocional de preocupación. La preocupación no resuelve nada en la vida; es la acción que se toma la que sí resuelve el problema. Las preocupaciones de Marta la tenían turbada. La palabra turbado en este pasaje viene del griego perispao y significa perdido mentalmente, como alguien que divaga en sus pensamientos. Debes atender una situación a la vez, en cuerpo, mente y espíritu. Esta actitud elimina la tensión.
La diferencia entre Marta y María era cómo escuchaban. María se sentaba a oír con fe la Palabra de Jesús, mientras hablaba. Marta lo que escuchaba era la voz de sus preocupaciones. El pensamiento es tan intenso y poderoso que te apaga las palabras que audiblemente te están diciendo. Eso le sucedió a Marta. Estaba tan perdida y mentalmente distraída que no atendió a Jesús, quien era realmente lo importante.
Lo importante es poner atención a las buenas noticias de Jesús, antes que a las malas noticias de nuestros días por diferentes medios.[5] Estamos tan llenos de malas noticias que tu mente ya fue cautivada por lo malo y eso hay que quitarlo porque tiene más poder dentro de tu cabeza que lo bueno. Hay que derribar toda altivez que se ha levantado en contra del conocimiento del Señor en nuestras mentes, llevando nuestra mente cautiva a la obediencia de Cristo Jesús.
No eres un hombre con buena o mala suerte, eres un hombre o una mujer con buenos o malos pensamientos a los que les has dado lugar en la acción. Se tiene que invertir más tiempo en la acción que en la reflexión… y eso es convertir lo complejo en algo sencillo. No hay peor circunstancia que complicar las cosas para dar lugar a la preocupación.
Por nada estéis afanosos, dice la Escritura.[6] Entonces, ¿cómo soluciono las preocupaciones? Primero, diciendo: «No estoy preocupado», y eso no es mentira porque dice la escritura: «Diga el débil fuerte soy». Todos debemos confesar cada día: no soy una persona preocupada, ni afanada. Además de confesarlo, debemos estar agradecidos y vivir con acciones de gracias; de esa cuenta, la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento guardará nuestros pensamientos en Cristo Jesús. Si se piensa bien, se alcanza la paz.
Recuerda que Dios abrió el mar, pero el pueblo tuvo que andar; Dios no caminó por ellos. Entonces, enfócate en lo que te toca hacer a ti, porque Dios está enfocado en lo que le toca hacer a Él. Dios no va a hacer lo que te toca a ti, créemelo.
La Escritura nos dice en qué pensar; si tenemos ese defecto en nosotros, es porque no estamos pensando en lo que Dios dice que pensemos.[7] Entonces hay cosas que Dios resuelve poniéndonos a pensar. Cuando vengan esos pensamientos preocupantes, reflexiona qué pensaría Dios, qué pensaría el Espíritu Santo de esta situación. Resulta que existen muchas personas que son tocadas por el poder de Dios, pero luego su mente no las deja transformarse.[8]
Finalmente, es bueno vivir un momento especial en la presencia de Dios, la adoración y la alabanza, adicionalmente con una buena Palabra de Dios, pero si la crees y actúas sobre ella, te espera un futuro impresionante y prometedor.
[1]Juan 11:20-27 (RVR1960): Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. 21Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. 22Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. 23Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. 24Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. 25Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 26Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? 27Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.»
[2]Juan 11:38-40 (RVR1960): Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. 39Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. 40Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?»[3]Lucas 10:38-42 (RVR1960): Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. 39Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. 40Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. 41Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. 42 Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.
[4]Hebreos 4:2 (RVR1960): Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.
[5]Gálatas 3:2-5 (RVR1960): Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe? 3¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? 4¿Tantas cosas habéis padecido en vano? si es que realmente fue en vano. 5Aquel, pues, que os suministra el Espíritu, y hace maravillas entre vosotros, ¿lo hace por las obras de la ley, o por el oír con fe.
[6]Filipenses 4:6-8 (RVR1960) : Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. 8Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.
[7]Romanos 12:2 (RVR1960): No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
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