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Casa de Dios

Resolver conflictos en las relaciones

Pastor Cash Luna

29 de septiembre de 2026

Tiempo de lectura: 6 minutos

La semana pasada estuvimos viendo cómo vencer las preocupaciones y vimos el ejemplo de Marta y María. A Marta le costó mucho salir de sus preocupaciones y se encontraba turbada y preocupada, y no le funcionó el conocimiento bíblico que tenía. El punto de análisis es cuando Marta prepara una comida para Jesús. En esta entrega estudiamos el conflicto que se dio entre estas dos hermanas.

La escuela de Marta

Ahora repasemos la diferencia entre Marta y María. María escogió la mejor parte: sentarse y escuchar la Palabra.[1] No sé si la mejor parte es esa o es el estado mental y anímico para recibir la Palabra. Marta estaba sumamente preocupada por los quehaceres, pero por hacer la comida. ¿Qué pasaría si fuera María la que está cocinando y Marta estuviera sentada oyendo la Palabra? Seguro que María cocina y pone atención, mientras Marta está sentada oyendo, pero su estado mental no se lo permite. Marta no está bajo presión, pero entraría en conflicto sin importar lo que hiciera. La diferencia entre Marta y María era que una oía con fe la palabra de Jesús y Marta escuchaba la voz de sus preocupaciones; por eso causó un conflicto que, según ella, Jesús tendría que resolver.

Por eso, hay oraciones que Dios no va a contestar, porque es un problema que nos toca resolver y Dios está en lo que a Él le corresponde. Dios iba a derramar el poder para abrir el mar Rojo, pero no iba a levantar la vara; la tenía que levantar Moisés. Dios iba a enviar el diluvio, pero el arca la tenía que construir Noé. Dios te mandó un hijo, pero el responsable de su educación eres tú.

¿Dónde nacen los conflictos?

Un conflicto es la oposición o desacuerdo entre personas; un pleito es un enfrentamiento o disputa entre dos partes en un juicio acerca de algo, que se da por diferencia de opiniones o de intereses. Es normal que dos personas de diferente formación piensen y actúen de otra forma que puede causar conflicto, pero se resuelve con acuerdos, así como sucede en un matrimonio. Una persona puede ver el número 66 y la del otro lado mira el 99; pueden ver lo mismo cuando cambian de lado y ambos tendrán razón. Eso es llegar a un acuerdo, comprender el otro punto de vista, aunque sea incómodo.

Santiago describe de dónde vienen las guerras y los conflictos.[2] Los conflictos nacen de nuestras pasiones fuera de control, porque a veces hablamos en momentos inoportunos y citamos palabras que pueden generar la controversia. Armamos problemas desde nuestro propio conflicto interno, quizá generado por el mismo estrés que manejamos, y si se pospone la controversia, el resultado podría ser mejor.

Consejos de Jesús para gestionar los conflictos

Lo primero es evitarlo y, si es inevitable, hay que encontrar la salida del conflicto enfocados en la causa y empezar por hacerse un autoexamen de las emociones y sentimientos que rodean el caso. Recuerda, no está mal si vienen los conflictos; lo malo es no aprender a resolverlos.

Cuando Jesús fue invitado a resolver un conflicto de la herencia de dos hermanos, midió sus intereses fijando la atención en su avaricia y les recordó que la vida no consiste en la abundancia de los bienes que posee.[3] Jesús no se involucró como partidor de la herencia porque eso era algo que ellos podían resolver. Pidamos palabras correctas y gracia en la discusión, así como el tiempo más apropiado para que todo salga bien con el favor de Dios.

Pablo le dice a Timoteo: “Ten cuidado de ti mismo”.[4] Entonces, puede que tú seas la persona más peligrosa para ti misma y esto puede llevarnos al pasado si no supimos resolver un conflicto o puede llevarnos al futuro para afrontarlo de mejor forma.

El Espíritu Santo nos ayuda a resolver conflictos

Sabemos que la carne y el espíritu viven en conflicto constante.[5] Se citan 17 obras de la carne, de las cuales claramente ocho tienen que ver con las relaciones personales. Es un 47% que está relacionado con el trato entre dos personas. El mayor problema no son los principados y potestades, porque se reprenden y obedecen. A la carne, aunque se la reprenda, no obedece. La carne a lo que le teme es que demos frutos del Espíritu para combatir la naturaleza humana caída que genera los conflictos.

Hay que ponerle atención porque puede ser que no seas esa persona que está en herejías, inmundicias, borracheras, orgías, adulterio y fornicaciones, pero sí esa persona que está en celos, iras, contiendas, disensiones, enemistades, que son más frecuentes que el grupo anterior. Si estos problemas se presentan seguido en tu vida, significa que eres guiado por la carne, y debes tomar la decisión de empezar a ser guiado por el Espíritu de Dios.

Por consiguiente, las cosas que nos ayudan a manejar el conflicto están en el fruto del Espíritu.[6] Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.

Entonces, para ayudar a la resolución de conflictos, hay que meter la carne en un conflicto con el espíritu y que cada fruto del Espíritu pueda combatir eso. El amor al prójimo puede resolver conflictos[7], porque el amor todo lo sufre, todo lo espera, todo lo soporta; el amor nunca deja de ser.

Ahora bien, estando juntos podemos estar divididos, como enseña el apóstol Pablo[8]. Pero esas divisiones resultan en salir de ellas aprobados, por lo tanto, las discusiones y disensiones son necesarias para crecer.

Dice la Biblia: «Sopórtense los unos a los otros, perdónense los unos a los otros; allí ya cambió la cosa… no se muerdan los unos a los otros, porque amarse unos a otros es muy amplia la palabra, pero no sé qué hacer con la Palabra, pero si lo soporto, lo perdono, si le hablo bien y no nos mordemos anímicamente, no digamos carnalmente, entonces estoy practicando amarnos unos a otros».[9]

Pero si hay algo que te sigue persiguiendo y te mete en el conflicto, primero revisa tu corazón; vas a encontrar algo como esto: es que así soy yo y así me conoció, y tienes toda la razón, es cierto. ¿Pero no crees que un leve cambio puede resolver ese estado de conflicto? Ese malestar continuo. Solo lo propongo, ¿va a requerir un poco de esfuerzo? Sin duda. ¿Va a traer mayor felicidad?

Mira lo que dijo Jesús. Si te ponen a pleito y te piden la túnica, dales también la capa.[10]

Y dice la Escritura: Todo lo que quieres que los hombres te hagan, hazlo tú a ellos».[11] Mira cómo es Dios; Dios dice: «Ven y pongámonos a cuentas»; también dice: Enójense, pero no pequen, ni le den lugar al diablo. Y allí la circunstancia se puso mal porque ahora tienes a un enemigo común dispuesto a destruirlos, que se llama diablo.

Finalmente, ya viste que el enemigo entra por un enojo mal manejado y no es ninguna brujería. Basta con un mal manejo de emociones que nos lleve a un conflicto que escalamos a punto de darle la bienvenida a Satanás mismo, y ese no va a tener compasión para tratar de destruirte. Esto es la iglesia donde podemos ser vulnerables y decir: “Sí, he manejado mal las emociones y necesito ayuda, necesito oración”.

Referencias

[1]Lucas 10:38-42 (RVR1960): Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. 39Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. 40Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. 41Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. 42Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.

[2]Santiago 4:1-2 (RVR1960): ¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? 2Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. 3Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.

[3]Lucas 12:13-15 (RVR1960): Le dijo uno de la multitud: Maestro, di a mi hermano que parta conmigo la herencia. 14Mas él le dijo: Hombre, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor? 15Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

[4]1 Timoteo 4:16 (RVR1960): Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.

[5]Gálatas 5:16-24 (RVR1960): Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. 17Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. 18Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. 19Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 20idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, ( falta de acuerdo entre dos o más personas o falta de aceptación de una situación o decisión ) herejías, 21envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

[6]Gálatas 5:22 (RVR1960): Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. 24Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.

[7]Gálatas 5:14 (RVR1960): Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

[8]1 Corintios 11:18-19 (RVR1960): Pues en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo. 19Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones, para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados

[9]Gálatas 5:13-15 (RVR1960): Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. 14Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo

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