Conéctate a nuestro servicio en vivo
Conéctate a Intercesión
Casa de Dios

Jesús observa y bendice tu negocio

Pastor Cash Luna

18 de octubre de 2026

Tiempo de lectura: 7 minutos

Cuando Jesús tenía 12 años dijo: “En los negocios de mi padre me conviene estar”. Y tenía una doble connotación porque obviamente hablaba de su Padre celestial; pero ¿quién dice que no hablaba de José, si también trabajó en la carpintería y fue empresario junto con la familia? Entonces, Jesús trabajó un total de 21 años, desde los 12 hasta los 33 años, y durante 18 años fue empresario porque durante tres años se manifestó como el Hijo de Dios, sirviendo en su ministerio, desde aquel día en que convirtió el agua en vino y muchos creyeron en Él.

Aprendamos de Jesús cómo ser un empresario para ganarnos los panes y los peces y no solo deseemos imitarlo al caminar sobre las aguas o multiplicando la comida. Como empresario de la carpintería, Jesús era de primera categoría, trabajando con excelencia, y en eso es necesario que también lo imitemos.

Jesús se enfoca en ti

Tengamos una visión mucho más amplia de cómo trabajó Jesús; cómo hacía las cosas, porque cuando convirtió el agua en vino, obtuvo el mejor vino que se había probado. Nos cuesta a veces migrar a la excelencia en lo que hacemos.

Entonces, el 86% del tiempo que Jesús trabajó lo hizo como empresario; por eso, se identifica contigo y te comprende. Jesús observa tu trabajo, tu empresa y tus negocios como empresario; Él quiere que te vaya bien. Jesús tiene una frase donde dice: “Hasta hoy mi padre trabaja y yo trabajo”. Recuerda que el gentío se agolpaba para oír a Jesús; había dos barcas, pero Él se enfocó en una sola persona: el gentío se agolpaba para oír a Jesús, y había dos barcas, pero Él se enfocó en Pedro y su barca, mientras remendaban sus redes.[1]

Debes seguir instrucciones

Cuando terminó de predicar a la multitud desde la barca de Pedro, dijo: Boga mar adentro y echa las redes para pescar. El problema es que a la gente le gusta una excelente predicación, pero no le gustan las instrucciones.

A los discípulos les daba instrucciones, a veces con señales; por ejemplo, se van a encontrar un pollino amarrado, desátenlo y me lo traen. Si preguntan los dueños, digan que el Maestro lo necesita. En otra ocasión dijo: Verán a un hombre con un cántaro de agua; síganlo y donde entre, preparen todo para la cena de Pascua. Eso no es ningún mandamiento, no es la ley, una profecía o predicación; es una instrucción clara y precisa. Muchas veces no te salva una palabra, te salva una instrucción.

Jesús, aumenta tus bendiciones

Si dices, hoy tuvimos un fracaso, he pasado todo el día trabajando y no he vendido nada, pasamos toda la semana sin ventas. Allí es donde Jesús viene y se identifica contigo como empresario para darte instrucciones, igual que a Pedro, diciendo: En toda la noche no hemos pescado, pero hemos trabajado. Los cristianos trabajamos y, si no hay palabra profética o doctrina, hay una instrucción. “En tu Palabra echaré la red”.[2] Jesús es mi Señor y también debe serlo en mi trabajo, negocio y empresa.

Cuando Jesús aumenta tu bendición, es indispensable aceptar ayuda.[3] A lo largo de la vida he visto personas que buscan ayuda, que al final no quieren recibir. Piden consejos a quien no sabe, y no hacen mucho por buscar sabiduría y llevarla a la práctica. Les encanta el conocimiento, pero no los resultados. Por esta razón, si buscas ayuda, acéptala.

Cosas que reparar

Una cosa es lo que ocurrió a las redes, otra a las barcas y una más a las personas. Por el miedo que se había apoderado de ellos, Pedro tenía un factor externo que era el problema y otro interno en sus emociones.   Y es que Pedro sabe que Jesús no es pescador, es carpintero, y le dice: Echa la red; luego la red se les rompe de peces y la barca no es suficiente y casi se hunde. El hombre cae de rodillas y dice: Apártate de mí, yo soy hombre pecador.[4] Jesús dijo: “Desde ahora serás pescador de hombres”.

El temor se apoderó de ellos y apoderarse es venir a ser dueño o dominador de alguien. Los discípulos fueron liberados del temor y pasaron al estado en el que se convertirían en pescadores de hombres. La reacción final fue dejarlo todo, justo cuando tenían más. Por más que pensemos que somos parte de una multitud, Dios se fija en cada uno y en sus necesidades, como lo hizo Jesús con Pedro.

 Cuando vienen los problemas en el negocio y en el trabajo, a veces nosotros nos concentramos tanto en lo que sentimos en lugar de enfocarnos en el problema para resolverlo. Dice la Biblia que todas las cosas ayudan a bien a los que aman a Dios. No dejes que las emociones, sobre todo las negativas, determinen tus decisiones.

Sigue hasta aprender la lección

Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberíades y la historia se repitió.[5] Es interesante que Jesús pregunta a siete personas si hay algo para comer y no había nada; entonces hace un milagro, donde va a sobrar comida. La diferencia con el primer milagro de la pesca abundante es que Pedro ya no corrió a hincarse diciendo: «Soy pecador». Él ya conocía la gracia de Dios y no esperó más cuando reconoció a Jesús ya resucitado; vino a Él nadando mientras los otros discípulos vinieron con la barca arrastrando 153 pescados. Ahora las redes no se rompieron, la barca no se hundía, todos habían aprendido la lección.

Al llegar a tierra, hallaron fuego con brasas para asar los peces. Entonces, ¿por qué no se rompió la red? Seguramente, Pedro dijo ya no me vuelve a pasar y tenía una red mejor, la barca estaba lista, nada podía volver a fallar, pero esto ya no lo hizo Jesús, lo había hecho Pedro, pues ya estaba listo para ser un pescador de personas. Por eso aprendemos que el evangelio no funciona con las mismas fallas; todos trabajamos de mejora en mejora. No puedes decir bendice mi trabajo y seguir llegando tarde. No minimices el valor del evangelio, ni de Su Palabra; hónrala actuando según Sus instrucciones.

¿Qué necesito para pescar personas?

La segunda pesca llegó; quiere decir que Pedro tenía una barca para ir a pescar, pero Jesús ya lo había llamado. ¿Y por qué ahora tenía una mejor red? Es que Pedro siguió siendo empresario hasta que ya no pudo serlo debido al tiempo, y anduvo por todos lados viajando.

Pablo fabricaba carpas hasta que ya no pudo. Pero mientras puedas, ten tu trabajo y sirve a Jesús. Pongan atención, todos queremos eso en el trabajo. ¿Cuántos de ustedes quieren que su empresa, negocio y trabajo rindan económicamente más? Entonces Jesús entra; ahora te voy a dar instrucciones, las encuentras en el libro de Proverbios para trabajar bien y así cumples la bendición de Dios.

Ahora Jesús te dice, ya tiraste tu red… ¿Cuándo vas a tirar la mía? Te ayudé a sacar tus peces. ¿Cuándo me ayudarás a sacar los míos? Lo que quiero decirte es que esto es una relación de doble vía. ¿Quieres que Jesús bendiga tu trabajo? Sírvelo a Él también. ¿Quieres que Jesús bendiga tu negocio? Sírvelo a Él también. ¿Quieres que Jesús bendiga tu empresa? Bendice la de Él. Y entonces te darás cuenta de que no basta que Jesús entre a tu barca; te quiere en la de Él.  

Por último, la bendición que Dios te dio, como la pesca de Pedro, es la carnada para pescar hombres. ¿Cuántos tienen un testimonio de algo que Jesús ha hecho en sus vidas? Pues esa es la carnada. Vas y dices: Mira cómo Dios me bendijo. Mira cómo está mi familia, cómo está mi trabajo, cómo he prosperado. Te quiero contar que ha sido gracias a Jesús. Y esa gente te va a decir: Yo quiero lo mismo. Pues necesitas a Jesús, abre tu corazón, necesitas recibirlo, debes nacer de nuevo.

Referencias

[1]Lucas 5:1-3 (RVR1960): Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre Él para oír la palabra de Dios. 2Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. 3Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud.

[2]Lucas 5:4-11 (RVR1960): Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. 5Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. 6Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía.

[3]Lucas 5:7 (RVR1960): Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.

[4]Lucas 5:8 (RVR1960): Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. 9Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él, 10y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. 11Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron.

[5]Juan 21:1-13 (RVR1960): Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera: 2Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos. 3Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada. 4Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús. 5Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No. 6Él les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces. 7Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar. 8Y los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red de peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos. 9Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan. 10Jesús les dijo: Traed de los peces que acabáis de pescar. 11Subió Simón Pedro, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió. 12Les dijo Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor. 13Vino, pues, Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado.

Temas relacionados:
| | | |

¿Te gustó? Compártelo en tus redes

Nuestro impacto social
a diciembre del 2025

Alimento

25,288,436

de tiempos de comida entregados

Alimento

294,337

de personas beneficiadas

Alimento

229,395

horas de voluntariado

Cash Luna
Sonia Luna
Iglekids
Intercesión
Mujer
Ensancha
Hechos
Lift Conference
Live and love
Ciem