Abraham salió de Ur de los caldeos a una tierra que no conocía y, simplemente, lo hizo por obediencia. Siempre se habla de la fe de Abraham, pero esta enseñanza resalta su amor. Porque la Biblia dice que la fe obra por el amor. Cualquier acción de fe que tomemos en la vida debería ser basada en el amor. De tal manera que no buscas mejorar solo por hacerlo, sino por amor. Entonces, en todo lo que hagamos, preguntémonos si el amor está presente.
Dios está a punto de probar el corazón de Abraham y pide a su único hijo.[1] Era pasar una prueba no solo de fe, sino de amor. Esta es una historia de amor porque Dios le dijo a Abraham: «Tu hijo único, a quien amas, ¿podrías entregármelo a mí». Abraham se propuso subir solo al Monte Moriah, sin que nadie le objetara lo contrario, y les dijo a los criados que le acompañaban que los esperaran; que irían solos a ofrecer el sacrificio y luego volverían.[2]
Fue un momento demasiado duro, cuando Isaac preguntó: «¿Dónde está el holocausto?» y Abraham respondió: Dios proveerá un cordero. Con Isaac sobre el altar, Abraham levantó el cuchillo para degollar a su propio hijo, pero un ángel le habló y le dijo: «Detente, ahora sé que temes a Dios porque no me rehusaste a tu único hijo» Y entonces, Abraham vio un carnero que estaba trabado muy cerca de ellos y lo sustituyó por su hijo, aunque había dicho que sacrificaría un cordero.
Miles de años después se vuelve a citar este acto en el libro de Hebreos.[3] Dos cosas se le multiplicaron a Abraham: la descendencia y los carneros. Porque Dios lo bendijo con mucho ganado, llegando a ser el hombre más rico de ese entonces sobre la Tierra.
Entonces, Dios cumplió su promesa: «Te voy a bendecir y te voy a multiplicar la descendencia», pero también tus carneros y tu ganado. Por cuanto pusiste las dos cosas en las manos de Dios y lo que Dios recibe siempre lo bendice y lo multiplica. Así que confía, lo que has puesto en las manos de Dios será bendecido y multiplicado.
Cuando ponemos algo en las manos de Dios, Él lo multiplica. Y esa multiplicación es una obra de justicia de parte de Dios.[4] Para Dios es justo multiplicar lo que has dado. Y cuando se provee al necesitado, eso es generosidad, es bondad y es amor. Por lo tanto, Él va a proveer las semillas y aumentará los frutos de justicia. Así que creemos en lo que está escrito.
La promesa de provisión del Cordero se cumplió en la vida de Jesús; aquel Cordero sacrificado y recogido fue multiplicado.[5] Nosotros somos la cosecha de Jesús; con Su muerte en la cruz del Calvario, Él murió para que nosotros no muramos. Él murió para que nosotros nazcamos de nuevo; somos fruto de esa semilla.
¿Cómo no va a dar Dios a su propio hijo, si encontró en Abraham a un hombre capaz de hacerlo? Pero es otra historia de amor. De tal manera amó Dios al mundo, que Juan dijo de Jesús: “Es el Cordero”. No solo es el único hijo, es el hijo que viene a ser el cordero sacrificado para el perdón de nuestros pecados.
Pablo nos instruye que seamos imitadores de Dios y andemos en Su amor como Cristo nos amó.[6] ¿Qué fue Isaac? Una ofrenda. Jesús fue una ofrenda, el cordero, un olor fragante. Dios no solo le proveyó un carnero a Abraham para que su hijo no muriera, sino que se proveyó un cordero para que nosotros no muramos. En ese sacrificio, éramos nosotros quienes debíamos estar, pero Él dijo: «Voy a proveer un cordero»; lo puso en la cruz y nos salvó.
De tal manera amó Dios al mundo, que entregó a su hijo en sacrificio vivo, ofrenda a Dios, olor fragante. Pablo recuerda a los filipenses que la única iglesia que aportó ofrenda para sus viajes fueron ellos.[7] Y describe que lo recibido de ellos fue olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios. Estos son los mismos adjetivos calificativos que aparecen en Efesios hablando del sacrificio de Jesús ¿Cómo puede ser posible que el calificativo que le dieron al sacrificio de Jesús: ofrenda, sacrificio, olor fragante… sea el mismo que Pablo dio a las ofrendas recibidas para su sostenimiento?
Observa los tres únicos que he descrito: Abraham dio a su único hijo. Dios amó al mundo que mandó a su único hijo y Pablo describe la única iglesia que dio la ofrenda para su sostenimiento. Único hijo Isaac, único hijo Jesús y única iglesia la de Filipo. Que Dios nos dé el espíritu de la iglesia dadivosa.
Finalmente, cuando la mortandad visitó al pueblo de Israel y se estaban muriendo todos, la única manera que encontró David de pararla era levantar un altar y ofrecer un sacrificio a Dios.[8] La Escritura relata que David dijo: No ofreceré a Jehová algo que no me cueste nada. Pero acá se mostró el amor de David para Dios, afirmando: «A Dios no le doy algo que no me cueste y pago su precio» Pero a mi corazón no le cuesta darlo. ¿Cómo está nuestro corazón? El amor de David para Dios hizo que siempre le ofreciera lo que más le costaba; sin embargo, nunca le costó ofrecerlo. ¡Eso no se da por fe, se da por amor!
[1]Génesis 22:1-7 (RVR1960): Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. 2Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. 3Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo. 4Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos. 5Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros. 6Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos. 7Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?
[2]Génesis 22:8-17 (RVR1960): Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos. 9Y cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña. 10Y extendió Abraham su mano y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. 11Entonces el ángel de Jehová le dio voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. 12Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único. 13 Entonces alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. 14Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto. 15Y llamó el ángel de Jehová a Abraham por segunda vez desde el cielo, 16y dijo: Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo; 17de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.
[3]Hebreos 6:13-14 (RVR1960): 13Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo, 14diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente.
[4]2 Corintios 9:10-11 (RVR1960): Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, 11para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.
[5]Juan 1:29 (RVR1960): El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
[6]Efesios 5:1-2 (RVR1960): Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. 2Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.
[7]Filipenses 4:15-19 (RVR1960): 15Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; 16pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. 17No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. 18Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios. 19Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
[8]2 Samuel 24:18-25 (RVR1960): Y Gad vino a David aquel día, y le dijo: Sube, y levanta un altar a Jehová en la era de Arauna jebuseo. 19Subió David, conforme al dicho de Gad, según había mandado Jehová; 20y Arauna miró, y vio al rey y a sus siervos que venían hacia él. Saliendo entonces Arauna, se inclinó delante del rey, rostro a tierra. 21Y Arauna dijo: ¿Por qué viene mi señor el rey a su siervo? Y David respondió: Para comprar de ti la era, a fin de edificar un altar a Jehová, para que cese la mortandad del pueblo. 22Y Arauna dijo a David: Tome y ofrezca mi señor el rey lo que bien le pareciere; he aquí bueyes para el holocausto, y los trillos y los yugos de los bueyes para leña. 23Todo esto, oh rey, Arauna lo da al rey. Luego dijo Arauna al rey: Jehová tu Dios te sea propicio. 24Y el rey dijo a Arauna: No, sino por precio te lo compraré; porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada. Entonces David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata.
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