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Casa de Dios

¿Qué haría Jesús?

Pastor Hugo López

05 de mayo de 2026

Tiempo de lectura: 5 minutos

Lamentablemente, se ha perdido la tolerancia y el enojo va en aumento en medio de incidentes en las calles de la ciudad. En ese escenario, cada día está a prueba de qué estamos hechos. Si hay paciencia, tolerancia, perdón y dominio propio, serán útiles para sobrevivir. Lo que puede ayudarte y cambiar el panorama es el efecto que logra tener la Palabra de Dios sobre tu vida, porque está diseñada para influir desde tu espíritu.

El parámetro de la propuesta

Es importante la Palabra de Dios porque en un momento de crisis y suma necesidad Jesús la citó porque la había leído y memorizado.[1] A Jesús le sirvió haberla aprendido y la citó después de haber finalizado un ayuno de 40 días cuando dijo al tentador: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.[2] Ese fue el momento de establecer un parámetro en contra de una mala propuesta.

Todos los días podrías recibir una propuesta distinta. Lo que no te puede pasar es que esa propuesta vaya en contra de lo que Dios dijo. El problema es cuando la propuesta seduce el corazón del hombre y haces a un lado lo que Dios dijo, con tal de aceptar lo que te están ofreciendo. La Palabra nos prepara para tener una sólida contrapropuesta y que no te quedes callado ante las tentaciones.

La Palabra de Dios forma convicciones

Cuando vamos en la oscuridad de cualquier día, la Palabra nos alumbra y abre el entendimiento cuando hay cosas incomprensibles.[3] Es la fuente de poder para guiar al ser humano porque toca el espíritu, al cual Dios mismo le dio vida.  La Palabra tiene el poder de reformar a una persona y sostenerla más allá de sus fuerzas por medio de la construcción de sólidas convicciones.

Cada uno tiene que estar convencido de algo, tal como citó el apóstol Pablo: Estoy convencido de que ni la vida, ni la muerte, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna cosa creada podrá separarme del amor de Dios que es en Cristo Jesús...[4] Porque esas expresiones fueron el resultado de vivencias que Pablo tuvo cuando naufragó, lo golpearon, cuando estuvo preso y cuando tuvo hambre.

Protege tus convicciones

Son las convicciones las que nos cuidan contra el enemigo y al mismo tiempo debemos protegerlas para permanecer a pesar de la prueba y la adversidad. Porque lo que está haciendo la dificultad es levantar personas capaces de permanecer en cualquier adversidad.    Las convicciones no se imponen a los hijos; solo se pueden enseñar. Al igual que Josué, que incluyó a su casa en el servicio a Dios.[5] Porque el servicio a Dios es una honra y quien lo hace está convencido y sigue formando sólidas, firmes y determinadas convicciones.

Dios te ama y te sostiene, pero con Su amor fortalece tus convicciones. Por eso quedó escrito: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y a tu prójimo como a ti mismo.[6] Esa es una convicción. Esa poderosa convicción no fue refutada por el enemigo y allí está el poder de la contrapropuesta.

Asegura tu completa conversión

Una persona convertida, además de sus convicciones, ha permitido que la Palabra de Dios reforme su vida. La conversión es un cambio radical de pensamiento y dirección, pasando de una vida centrada en el pecado a una vida de fe y obediencia a Dios, a través de Jesucristo. La conversión garantiza que en los tiempos finales tengas bien firme quién es Dios y quién eres tú, para que, independiente de lo que ocurra, permanezcas firme a pesar de toda circunstancia.[7] Es la conversión la que trae congruencia en el ejemplo de los padres con los hijos y que hace que las personas sean totalmente convertidas, porque Dios no bendice el doble ánimo.[8]

Nuestro deber es decir que tengas paz y busques a Dios. Por eso quedó escrito: Airaos, pero no pequéis…[9] No permitas que alguien te regrese a ser el hombre que antes solías ser; que nadie despierte la vieja naturaleza, la cual debe morir cada día, pues lo contrario pone en riesgo tu vida.

Comunión con el Espíritu Santo

Debemos tener la capacidad de desarrollar una amistad diaria con Dios mediante invitar al Espíritu Santo a estar en comunión con Él. Es importante admitir que la cantidad de años en el evangelio no garantiza que tengas comunión con el Espíritu de Dios; el tiempo no es garantía de cercanía. El conocimiento bíblico no es garantía de que tengas comunión, porque puedes saber lo que se escribió, pero no vives junto al autor.

Lo importante es que la comunión con el Espíritu de Dios está construyendo una nueva persona. El Espíritu de Dios tiene el poder de recuperar y restaurar tu vida, porque con Su amor tiene el poder de ir transformando tu vida con paciencia para ir cambiando dentro de ti aquello que parecía imposible, como la ira, el enojo, la impaciencia e incluso las heridas que tienes desde niño. Estar en comunión con el Espíritu Santo te ayuda a saberte relacionar con las personas conflictivas. También te ayudará a desarrollar dominio propio para cuando alguien se levante en tu contra. Esta comunión con Dios irá moldeando tus reacciones, que antes eran carnales y ahora serán espirituales.

Finalmente, recuerda que si tienes convicciones y la Palabra está transformando tu vida, siendo renovado por la comunión con Su Espíritu, puedes decir a cualquiera que busque ponerte en pleitos: «Cálmate, no vamos a pelear, arreglemos esto». No caigamos en trampas porque, si Jesús te acompaña, puedes preguntarle: ¿Y tú qué harías?

Referencias

[1]Deuteronomio 8:3-4 (RVR1960): Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no solo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.

[2]Mateo 4:2-4:  Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Él respondió y dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

[3]Salmos 119:105 (RVR1960): Lámpara es a mis pies tu Palabra y lumbrera a mi camino.

[4]Romanos 8:38-39 (NVI): Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, 39 ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.

[5]Josué 24:15 (RVR1960): Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.

[6]Deuteronomio 6:5 (RVR1960): Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.

[7]Hechos 3:19 (RVR1960): Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio.

[8]Joel 2:12-13 (RVR1960): Por eso pues, ahora, dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. 13 Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo.                   

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