Lo impresionante del amor de Dios es que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Dios no pide que seas perfecto, correcto o santo para salvarte. A lo mejor encontramos alguno que se atreva a morir por un bueno, pero por un malo nadie, y Jesús murió por todos los malos. Nosotros, mi querida familia, nunca le vamos a dar a Dios algo que Él no nos haya dado antes.
La base de esta serie fue lo que Melquisedec le ofreció a Abram, y lo bendijo cuando venía victorioso de una épica batalla dando pan y vino. Al mismo tiempo, salió el rey de Sodoma a ofrecerle bienes a cambio de prisioneros, y Abram rechazó su oferta porque sabía que de Dios venía su provisión y prosperidad.
Entonces, esto ayudará a ubicarnos en lo que le debemos a Dios, libres de toda jactancia. Nunca le doy a Dios alguna cosa si primero no la he recibido de Él. Por eso, la escritura es clara: nosotros amamos a Dios, porque Él nos amó primero.[1] Entonces, tenemos que aprender que Dios nos amó de tal manera que nos dio a su hijo unigénito.[2]
Decir «yo te amo» sin demostrarlo dando, eso es lo más vacío que podemos hacer. Jesús a nadie le dijo «te amo» y eso que Dios es amor; más bien dijo: Les sirvo, por eso los amo; ámense los unos a los otros, así como yo los he amado, no como yo les dije. Amas a tus padres porque les obedeces, ya que los honras con tus bienes.
Dios tendría el poder de pedirnos todo, si nos dio a su hijo y la vida eterna; sin embargo, no lo hace, siempre espera un acto de amor voluntario de nuestra parte, como lo hizo David. En tiempos de David había una enorme mortandad y este sabía que la forma de detener la peste era adorando al Señor.[3] De tal manera amó David a Dios, que nunca le ofreció algo que no le costara, porque no quiso recibir gratis los bueyes y la madera para el holocausto que bondadosamente le ofrecía Arauna. David obtuvo todo por un precio que estuvo dispuesto a pagar.
David para mí es extraordinario; él y Dios se amaron de una manera única. Por eso Dios dijo: He hallado a David, varón conforme a mi corazón, porque hará todo lo que yo le mande. Porque la obediencia es mejor que todo sacrificio, dice la Escritura. Para David, aunque el sacrificio tenía un precio alto, no le costaba hacerlo.
Ahora, Salomón va a ejecutar la construcción del templo de David.[4] Y agrega: Porque, ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos. Todo el oro y el lujo se reconoció que venía de Dios y de nadie más y solamente lo estaban devolviendo en forma espontánea. Era espontáneo en cuanto a la actitud, pero previamente preparado con abundancia. Entonces fue una ofrenda que salió del corazón, pero que nunca se improvisó.
Cuando leí este pasaje, observé que David deseaba que esta actitud de darle a Dios se prolongara perpetuamente y en esta generación yo quiero perpetuarla; y deseo estar adentro de la oración y ser parte de su respuesta.
Para saber si esta oración se cumplió, es necesario investigar lo que David vio y confesó en aquella oración. Pablo le escribe a los filipenses y deja ver que ninguna iglesia participó en dar y recibir cuando salió de Macedonia, únicamente la iglesia de Filipos. ¿En cuál desearías estar? En ninguna de las que ofrendaron o en la iglesia de Filipos, pues esa es una decisión nuestra y no es de Dios. Mientras esta actitud se perpetúe en nosotros, Dios nos verá con otros ojos.
Cada persona responde desde la escasez de su mente o desde su abundancia; de allí viene todo, de la actitud para dar y siempre respondemos desde lo que tenemos adentro; no hay otra forma.
Entonces, Dios suplirá todo lo que nos falta según sus riquezas en gloria, en el contexto de lo que le damos a Él; esa es la enseñanza de Pablo.[5] Por consiguiente, la iglesia de Filipos fue la respuesta a la oración de David en su generación y se hizo una iglesia única. La pregunta es: ¿qué actitud tendremos nosotros para identificarnos con esta oración de dar con ánimo voluntario para el Señor? La generosidad precede a la riqueza y la avaricia termina con ella. En la vida solo hay generosos o avaros y ninguno queda en medio de estas dos actitudes. Si tuvieras que enseñarles a tus hijos, escoge enseñarles generosidad y no avaricia, porque a ningún avaro le va bien en la vida.
Pablo escribe a la iglesia de Corinto cómo eran las iglesias de Macedonia para dar ofrendas. Ellos rogaban que les permitieran dar en abundancia en medio de su escasez, pero abundaban en generosidad con una gracia especial.[6] Allí también se cumplió la oración de David y la actitud de su corazón generoso. Y no fue por la ley, sino por una gracia especial sin haberla forzado a dar.
A la iglesia de Corinto se le está exhortando a dar con el ejemplo de los macedonios. Y nosotros como congregación, ¿deseamos ser ejemplo para otros o que nos exhorten con el inspirador ejemplo de otra iglesia? Nosotros decidimos si abundamos en ciencia, en fe, en conocimiento, en servicio y en la gracia de dar, porque dar es una gracia especial.
Por lo tanto, ser una iglesia generosa es por Su gracia, saber que de lo que nos da Dios le damos a Él. Siempre que vas a dar, recuerda que no puedes dar algo que Dios no te haya concedido. Entonces, no hay manera de jactarse ni por una ofrenda grande o una pequeña; todo viene de Su mano. Porque dar no es una orden, no es un mandato de hombre, tampoco es una ley.
Todo nació aquel día que Melquisedec le ofreció pan y vino a Abram y este reconoció de quién viene la bendición y la provisión de todo. Bien finaliza Pablo su exhortación, diciendo: «9Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos».
Jesús nunca fue pobre, tenía tesorero, pero en la cruz se hizo pobre por nosotros, murió desnudo, sin nada, llevó mi enfermedad sin enfermarse, llevó mis pecados sin pecar y mi pobreza sin ser pobre. Para que por medio de su sacrificio mis pecados sean perdonados, por medio de su llaga fui curado y por su pobreza yo soy rico.
[1]Romanos 5:6-8 (RVR1960): Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. 7Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. 8Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
[2]Juan 3:16 (RVR1960): Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
[3]2 Samuel 24:18-25 (RVR1960): Y Gad vino a David aquel día, y le dijo: Sube, y levanta un altar a Jehová en la era de Arauna jebuseo. 19Subió David, conforme al dicho de Gad, según había mandado Jehová; 20 y Arauna miró, y vio al rey y a sus siervos que venían hacia él. Saliendo entonces Arauna, se inclinó delante del rey, rostro a tierra. 21Y Arauna dijo: ¿Por qué viene mi señor el rey a su siervo? Y David respondió: Para comprar de ti la era, a fin de edificar un altar a Jehová, para que cese la mortandad del pueblo. 22Y Arauna dijo a David: Tome y ofrezca mi señor el rey lo que bien le pareciere; he aquí bueyes para el holocausto, y los trillos y los yugos de los bueyes para leña. 23Todo esto, oh rey, Arauna lo da al rey. Luego dijo Arauna al rey: Jehová tu Dios te sea propicio. 24Y el rey dijo a Arauna: No, sino por precio te lo compraré; porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocaustos que no me cuesten nada. Entonces David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata.
[4]1 Crónicas 29:14-18 (RVR1960): Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos.15Porque nosotros, extranjeros y advenedizos somos delante de ti, como todos nuestros padres; y nuestros días sobre la tierra, cual sombra que no dura. 16Oh Jehová Dios nuestro, toda esta abundancia que hemos preparado para edificar casa a tu santo nombre, de tu mano es, y todo es tuyo. 17Yo sé, Dios mío, que tú escudriñas los corazones, y que la rectitud te agrada; por eso yo con rectitud de mi corazón voluntariamente te he ofrecido todo esto, y ahora he visto con alegría que tu pueblo, reunido aquí ahora, ha dado para ti espontáneamente. 18Jehová, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel nuestros padres, conserva perpetuamente esta voluntad del corazón de tu pueblo, y encamina su corazón a ti.
[5]Filipenses 4:15-19 (RVR1960): Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; 16pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. 17No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta.18Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios. 19Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
[6]2 Corintios 8:1-9 (RVR1960): Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia; 2que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad. 3Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas, 4pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el privilegio de participar en este servicio para los santos. 5Y no como lo esperábamos, sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios; 6de manera que exhortamos a Tito para que tal como comenzó antes, asimismo acabe también entre vosotros esta obra de gracia.7Por tanto, como en todo abundáis, en fe, en palabra, en ciencia, en toda solicitud, y en vuestro amor para con nosotros, abundad también en esta gracia. 8No hablo como quien manda, sino para poner a prueba, por medio de la diligencia de otros, también la sinceridad del amor vuestro.
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